4 de diciembre 2009 - 00:00

Kirchner, ahora jefe de la primera minoría

Néstor Kirchner ocupa por primera vez una banca de diputado nacional. Lo custodiarán, por derecha e izquierda, Carlos Kunkel y Agustín Rossi.
Néstor Kirchner ocupa por primera vez una banca de diputado nacional. Lo custodiarán, por derecha e izquierda, Carlos Kunkel y Agustín Rossi.
El juramento de Néstor Kirchner marcó ayer un cambio de época en la Cámara de Diputados. Con 84 legisladores propios sobre un total de 257, el ex presidente será a partir de ahora el nuevo jefe de la oposición en el Congreso, algo esperable desde el resultado de las elecciones de junio.

Por primera vez desde la llegada del matrimonio presidencial al poder, el Gobierno perdió el control de la Cámara baja. La desaparición de la hegemonía legislativa de Kirchner quedó grotescamente expuesta en la sesión preparatoria. A las 18.26, y con 150 diputados opositores sentados en sus bancas sin la presencia del Frente para la Victoria, la peronista Graciela Camaño declaró abierta la sesión preparatoria. Los diputados oficialistas, Kirchner incluido, se vieron obligados a entrar en malón, empujándose unos a otros -tanto que hasta quedaron atorados entre ellos mismos en el marco de la puerta de ingreso al recinto- para correr a ocupar sus bancas y evitar que la oposición comenzara con la ceremonia de juramentos, y le arrebataran al Gobierno no sólo la presidencia de la Cámara de Diputados, sino el control de comisiones clave para administrar la Nación.

Kirchner debió ceder y someterse a las reglas impuestas por Camaño y la macrista Lidia Pinky Satragno para no exponer a su bloque a consecuencias impredecibles. Pero más allá de quedar expuesto a la minoría numérica, el ex presidente ratificó ayer que tendrá de su lado la presión callejera, no sólo en las plazas, sino también dentro del recinto de Diputados. Blindado por la presencia de una selección de intendentes del conurbano, el kirchnerismo copó los palcos de la Cámara baja con más de 1.500 militantes que hostigaron a los legisladores de la UCR, el PRO y la Coalición Cívica para trasladar el clima futbolero al recinto. «Puta de Massera, devolvé las joyas», fue uno de los insultos dedicados más repetidos para Pinky, y para Elisa Carrió la barra oficialista pidió «la internación».

Hugo Curto (Tres de Febrero), Fernando Espinoza (La Matanza), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Juan José Mussi (Berazategui), Julio Pereyra (Florencio Varela) y Alejandro Granados (Ezeiza) integraron el grupo de intendentes oficialistas que ingresó ayer al recinto para respaldar el juramento de Kirchner como nuevo jefe de la oposición. Afuera, en la Plaza Congreso, los jefes comunales se encargaron también de movilizar activistas para cumplir el primer axioma del ex presidente como diputado electo: «Si nos quieren echar, tenemos las calles».

Arriba, en uno de los palcos, el jefe de la CGT, Hugo Moyano, saludaba desde lejos al vicegobernador de Buenos Aires, Alberto Balestrini. El camionero levantaba su brazo cada vez que los simpatizantes oficialistas gritaban a viva voz «los sindicatos son de Perón». La central obrera, sumada a los intendentes del conurbano, son la columna vertebral de la resistencia kirchnerista en la calle. Ese esquema se completa con movimientos sociales leales como el Movimiento Evita, de Emilio Pérsico, y la Federación Tierra y Vivienda, de Luis DElía, popes piqueteros reconciliados con la central obrera de Moyano para prolongar la vida del kirchnerismo.

Incómodo en su nuevo rol de jefe opositor, Kirchner permaneció ayer poco tiempo en su banca. Juró en medio de una ovación junto a los bonaerenses Carlos Kunkel, Dulce Granados y Luis Cigogna, y cuando la sesión pasó a cuarto intermedio comenzó a caminar por los pasillos. Se acercó a los intendentes, se abrazó con Balestrini y el tucumano Gerónimo Vargas Aignasse, y saludó a los palcos con los dedos en «V». Ni siquiera cruzó mirada con Elisa Carrió. También eludió el saludo de Francisco de Narváez, quien se le acercó, pero él bajó la mirada, alejándolo de sí. Más tarde, retomó su actividad habitual: analizó el nuevo escenario político con algunos ministros presentes en el recinto, como su hermana Alicia Kirchner, Juan Manzur (Salud), Nilda Garré (Defensa) y Débora Giorgi (Producción), y con los gobernadores Luis Beder Herrera (La Rioja), Juan Manuel Urtubey (Salta), Daniel Peralta (Santa Cruz) y José Luis Gioja (San Juan).

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