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Kirchner calma a su tropa: “Lo de Scioli me conviene”
Autocomplaciente, Néstor Kirchner asegura que la «diferenciación» de Scioli es funcional al oficialismo.
«Tranquilos: lo de Scioli nos conviene» es el eslogan que repitió, en estos días, ante funcionarios y dirigentes. Sugiere, de ese modo, que las rebeldías espasmódicas de Scioli ocurren digitadas por su puño o, al menos, porque él permite, todopoderoso, que ocurran.
El prospecto del ansiolítico que les receta a los talibanes que se ofrecen para una cruzada contra el gobernador detalla que un Scioli silvestre, zigzagueante entre el oficialismo y el desafío al matrimonio, concentra toda la atención en un mismo eje: el peronismo K.
Es decir: un Scioli autónomo desperfila a Francisco de Narváez -sobre quien, en Olivos, advierte: «Adentro o afuera es a quien tenemos que vencer»-, limita el protagonismo de Mauricio Macri y despoja de cualquier encanto al Peronismo Federal.
Más simple: el relato, propio de quien se autootorga la magia de hacer y deshacer, se enfoca en una acordada funcionalidad del gobernador para que la discusión sobre quién será el candidato del peronismo se acote a figuras que forman parte del mismo «proyecto».
A la espera de un hipotético cambio de bando del gobernador, parte del peronismo anti-K está congelado. De Narváez envía mensajes conciliadores a Scioli y Macri, en un rapto confesional, contó desayuno de por medio que estaría dispuesto a aliarse con el bonaerense para destronar a los K.
Kirchner advierte lo que otros, a su lado, no advierten: que algunos fraseríos críticos hacia el gobernador no hacen más que embellecerlo. ¿Ante la mirada pública, que Hugo Moyano diga que el bonaerense no tiene posibilidad de ser candidato, lesiona o beneficia a Scioli?
Aunque la relación entre ambos se deterioró con la embestida en La Boca, Kirchner habilitó -en la cumbre a solas en Olivos- que el gobernador tenga matices. Parte, claro, de una certeza curiosa en un sospechador serial: que al final, Scioli no se desmarcará.
Sin embargo, permite que un coro de ángeles K transite el sendero que abrió anteayer Moyano cuando patentó la consigna «Néstor o Cristina». Ayer, los gobernadores José Alperovich, José Luis Gioja, Jorge Capitanich y Maurice Closs martillaron con ese dilema conyugal.
Esas manifestaciones no son incompatibles con el relato autocomplaciente de Kirchner. Deja, por las dudas, hacer y decir. Los que callen sobre su preferencia de que sea un Kirchner deberán, amenazan cerca del ex presidente, explicar su silencio.
El patagónico autoriza -o como mínimo no aborta- expresiones más ácidas. Mario Ishii, alcalde de José C. Paz, le dedicó una parrafada nada amigable a Scioli. Una vez por semana, Ishii visita al ex presidente en Olivos, toman té con él y recoge instrucciones.
-Hasta que mi conductor, Néstor Kirchner, diga quién es nuestro candidato a gobernador, yo no tengo candidato -le dijo ayer el intendente a Ámbito Financiero.
-Pero Scioli aparece como el candidato más firme -se le preguntó.
-Él dice que recién en marzo va a decidir qué hacer. Que no crea que es una vedette. Hay muchos compañeros que pueden ser candidatos. Y antes de marzo, el peronismo va a tener a su candidato para la provincia.
-¿Esta crítica a Scioli refleja lo que piensa Kirchner?
-Yo digo lo que siento y lo que me parece mejor para el proyecto nacional.
Ajeno, el bonaerense se permite comentarios cada vez más autónomos. «Voy a ser candidato donde electoralmente sea más conveniente», dijo el lunes por la noche. A su lado, en tanto, sentencian que la única posibilidad de ser candidato a presidente es «con Kirchner».
En boca del gobernador se puso -y este diario lo contó dos semanas atrás- una frase más gráfica. «No voy a ser el Duhalde del 99», se afirma que dijo en referencia a que el lomense quiso ser candidato contra Carlos Menem pero no pudo, aun siendo distinto, expresar el cambio.
Trasluce, esa referencia, que Kirchner podría emular las maniobras del riojano en aquella elección y «colaborar» con la victoria de un no peronista.
El pánico fue, desde siempre, un arma del patagónico. Cuando grita su consigna de a «todo o nada», o asegura ante los intendentes que «no importa un concejal más o menos», Kirchner también trafica su voluntad de apostar a pleno «para ganar todos o perder todos».
Como parte de la misma lógica, el jefe del PJ exploró en estos días el argumento de que la autonomía de Scioli le resulta funcional y que, por tanto, no tiene sentido bloquear las diferenciaciones del bonaerense que, con sus matices, podría seducir votos y actores que no seduce.


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