12 de enero 2009 - 00:00

Kirchner-Moyano negocian suba salarial del 13,5%

Néstor Kirchner asumirá una importante misión: hacer que Hugo Moyano acepte el límite del 13,5% para los aumentos salariales de 2009. Ya lo hizo en 2008, cuando habló directamente con el titular de la CGT e hizo que el camionero firmara para su gremio el tope del 19,5% de incrementos de los sueldos, que luego fue aceptado, con mayores o menores matices (los incrementos reales superaron el 22%) por el resto de los sindicatos.
Ahora, el ex presidente volverá a asumir la tarea, sabiendo que la situación es aún peor que la del año pasado. Moyano aparece hoy más complicado dentro de la interna cegetista, y en sus primeras declaraciones privadas y públicas sobre la evolución de las paritarias dijo, a través del secretario de Prensa, Héctor Daer, que éstas «no tienen ni piso ni techo».
La frase no alarmó en Olivos. Fuentes del Gobierno aseguraron ayer a este diario que el titular de la CGT siempre comienza el año de discusiones salariales con la misma declaración, y que finalmente acuerda con el kirchnerismo un marco de discusiones concretas con un porcentaje simbólico. Sin embargo, también se reconoce que la situación de 2009 es más compleja y que, desde los empresarios privados y el sector público provincial y municipal, pensar ya en aumentar salarios cerca del 13% será entre difícil y utópico.
Reunión
Kirchner realizó su primer avance sobre Moyano. La semana pasada fue uno de los álter ego del ex presidente, el ministro de Planificación, Julio De Vido, el que se reunió con el camionero. La comunicación fue en realidad para que levantara uno de sus clásicos bloqueos a empresas que pueden o no tener que ver con su sector (en este caso, se trataba de una láctea santafesina que no pagó salarios ni el aguinaldo de diciembre). En esa oportunidad, hubo un primer contacto sobre el tema paritarias. La transmisión del contacto en Olivos llevó a las siguientes conclusiones: Moyano podría aceptar el 13,5% primario, pero no como un porcentaje definitivo para todo 2009. Eventualmente, la CGT volvería a sentarse a discutir reajustes de sueldos en el segundo semestre del año, y bajo la posibilidad de agregar un 5% o un 6% más de incremento antes de que termine el año. Más concretamente, cerca de las elecciones legislativas de octubre, momento más que oportuno para que Moyano reclame otro aumento.
El Gobierno no ve con malos ojos la alternativa, siempre y cuando no se la presente como tal. La idea oficial es que el 13,5% quede en la retina del público y de las empresas como el aumento concreto para este año, y que eventualmente el resto de los incrementos sea no remunerativo. La forma en que se negociará esta segunda suba estará relacionada, dicen en Olivos, con la evolución de la crisis financiera.
Hay otros dos capítulos que Kirchner podría incluir en la negociación con Moyano. El primero es un clásico: más dinero para las siempre deficitarias obras sociales sindicales, grupo económico clave en años electorales. Ya descarta el Gobierno que habrá algún tipo de aporte oficial de este tipo, lo que está pendiente es el monto; y éste dependerá de la buena voluntad de Moyano en las paritarias.
Hay otra carta oficial negociadora: la institucionalización de la Confederación de Trabajadores Argentinos (CTA). Por ahora, el proyecto continúa congelado, pese al fallo de la Corte Suprema de noviembre del año pasado, que permite un comienzo tenue de democracia gremial. Kirchner jugó durante sus cuatro años de gestión con esta legalización general de la CTA, proyecto que finalmente quedó congelado a medida que Moyano se acercaba al Gobierno. Ahora se entiende que un eventual alejamiento moyanista vía reclamos paritarios «sin piso ni techo» podría provocar que haya más ganas de estudiar la legalización de la central que dirige el maestro Hugo Yasky.
En teoría, los primeros sectores que tendrían que comenzar a discutir paritarias son los camioneros, metalúrgicos, bancarios, comercio y los siempre peligrosos para los propietarios de departamentos, encargados de edificios.
Suma fija
Antes de fin de 2008, Moyano había gestionado que dispusiera la entrega de una suma fija de $ 500 para todos los trabajadores, con el fin de paliar en parte la inflación de este año. Pero desde el Gobierno se le pidió frenar ese pedido para desalentar expectativas inflacionarias y no generar costos extra entre empresas que afrontarán un primer semestre complicado por la caída de ventas disparada por la crisis financiera internacional.
A partir de ese pedido a Cristina de Kirchner, Moyano dejó de hablar del tema y finalmente el Gobierno lo único que dispuso fue una suma fija de $ 200 para los empleados que perciben el mínimo.

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