6 de febrero 2009 - 00:00

Kirchner y Moyano, víctimas de burlas de sus “padrinos”

Mar de fondo para el PJ anti-K con Eduardo Duhalde, Luis Barrionuevo, Ramón Puerta, Alberto Rodríguez Saá y M. A. Toma, ayer en Mar del Plata, en almuerzo fundacional que declaró el poskirchnerismo, junto a Julio Aráoz, Dante Camaño, Mercedes Moro (Gastronomía de Mar del Plata) y Juan José Minichilo.
Mar de fondo para el PJ anti-K con Eduardo Duhalde, Luis Barrionuevo, Ramón Puerta, Alberto Rodríguez Saá y M. A. Toma, ayer en Mar del Plata, en almuerzo fundacional que declaró el poskirchnerismo, junto a Julio Aráoz, Dante Camaño, Mercedes Moro (Gastronomía de Mar del Plata) y Juan José Minichilo.
-Algún día me voy a tener que llevar a mi loco -cerró la anécdota Eduardo Duhalde y detonó la carcajada. 
- Y yo al mío -se plegó Luis Barrionuevo.
No fue necesaria ninguna aclaración: el ex presidente se refería a Néstor Kirchner; el gastronómico, a Hugo Moyano. Ahora enemigos acérrimos, en otros tiempos fueron artífices, uno de la llegada del patagónico a Olivos, el otro de la del camionero a la olimpo sindical.
Distendida, de sobremesa, la cumbre del peronismo anti-K de ayer en Mar del Plata, que pretendió irradiar un espíritu fundacional de irreversible poskirchnerismo, fue pródiga en remembranzas, relatos y autocríticas -aunque entre risas-. El más festejado y fulminante lo aportó Duhalde.
«A mí me preguntan por qué no hablo del Gobierno. ¿Saben por qué? Porque siempre aparece algún mamado, como me pasó la otra vez en Corrientes, que me grita: 'El que trajo al loco que se lo lleve'» dijo antes de masticar el alarde: «Algún día me voy a tener que llevar a mi loco».
En el hotel Sasso -donde se mudó por falta de espacio la cita originalmente convocada a la casa de Barrionuevo en Punta Mogotes-, estuvieron, además del anfitrión y Duhalde, Alberto Rodríguez Saá, Ramón Puerta y, entre otros, los peronomacristas Cristian Ritondo y Daniel Amoroso.
Con «Los Luisitos», caciques sindicales barrionuevistas que integran la CGT Azul y Blanca, se mezclaron Dante Camaño, Miguel Angel Toma, «Chiche» Aráoz, Héctor Maya y, por fax, José Manuel de la Sota que mandó una nota «de adhesión» desde Brasil. Inquietante la cantidad de gremios:60 de la CGT Azul y Blanca y representantes de segunda línea de la CGT moyanista.
Hubo 160 comensales pero se notó una simbólica silla vacía. Sobre la hora se bajó Francisco de Narváez que arguyó cuestiones personales cuando, claro está, se trató de motivos políticos. No con Barrionuevo sino con la estrella de ese mediodía: Duhalde.
Así y todo, el diputado -inquieto por los elogios del lomense a Felipe Solá- mandó a un interlocutor al almuerzo: Jorge Srodek, vice de CARBAP, trasmisor del lamento chacarero y armador rural de De Narváez. Srodek rankea como candidato a diputado nacional.
El otro ausente fue Alfredo De Angeli. El entrerriano tuvo una excusa oportuna: a esa hora estaba en un congreso de la FAA en Santa Fe. Cosa de hombres, las esposas sólo intervinieron en las tareas previas: Chiche Duhalde y Graciela Camaño no aparecieron por el Sasso.
La autoría intelectual de Duhalde en la proclamación de Kirchner como presidente, un tormento para el lomense, dio pasto a los memoriosos. Mordaz, Barrionuevo recordó cuando el bonaerense lo llamó para decirle que había elegido a patagónico como sucesor.
Autoflagelados 
- Uy, papito, te equivocaste: ése no sólo te va a traicionar sino que va a hacer todo lo posible por mandarte preso -recordó el gastronómico que le dijo a Duhalde. 
- Sí. Ya sé que me equivoqué -se autoflageló el ex gobernador.
En otro tramo, Duhalde escuchó algunos elogios de boca de Srodek porque, como gobernador, puso de ministro agrario a un ruralista -Eduardo Althabe, de CARBAP- y «en el peor momento del país, puso retenciones del 10%. Ahora, en cambio, son del 35%».
Formó parte del desfile de gritones contra Kirchner. Puerta, existencial, atribuyó al patagónico promover un «capitalismo de amigos» -un eufemismo para evitar las querellas- y Rodríguez Saá, sibilino, diagnosticó que el país ya se está transitando el poskirchnerismo.
«Le vamos a dar una paliza en todo el país», exageró Barrionuevo sin poder evitar una mención a la ANSES. «Están haciendo un desastre; quieren armarse un banco privado con la plata de los jubilados». Peronismo previsional: todos parecían fervientes defensores de las AFJP.
Vencido el pudor, Duhalde no pudo resistir empezar con las lecciones. «Gobernar no es fácil -dijo-. Pero tampoco es tan complicado. Sólo hay que saber copiar lo que otros hacen bien. Pero este Gobierno es tan burro que todo lo que tiene solución lo complica».
«Miren lo que pasó con las monedas -se pudo didáctico el ex presidente-. Faltan monedas y en vez de acuñar deciden sacar una tarjeta que es imposible que esté funcionando en 90 días. Todo para seguir con el show de anuncios».
Nada más era necesario, tras la choriceada y el asado, para declarar, de facto, el 5 de febrero como día del inicio de la embestida final del peronismo disidente para desplazar a los Kirchner. Por eso, el mapeo de las presencias en las mesas sirvió como foto de un PJ encendido. «Hay compañeros de todas las provincias», dijo Barrionuevo y empezó a enumerar. Se detuvo en particular en dos figuras: «Y aquí están los enviados especiales de Mauricio Macri» se sonrió, divertido, señalando a Ritondo y a Amoroso, diputados del PRO peronista.
Es un dato a seguir: salvo Duhalde, que fantasea con un esquema que junte a Solá, De Narváez y los Macri, los comensales, empezando por Barrionuevo, prefieren antes al diputado -que ayer ratificó que quiere encabezar la lista- que al ex gobernador.
La despedida fue con la promesa de montar, pronto, un mitin político para poner sobre el escenario a todo el peronismo anti-K. Para esos paladares, es el postre más dulce.

Dejá tu comentario