La tensión entre la empresa Kraft-Foods y los trabajadores -donde intervienen el gremio de la alimentación y una comisión interna ligada a partidos de izquierda- seguía ayer en aumento y sin diálogo ante, según explicaron desde el gremio, la negativa de la firma a considerar el pedido de desplazar al médico responsable del servicio de salud para los trabajadores luego de la muerte de una empleada de 36 años, con tres hijos, por una presunta negligencia en la atención. La planta de General Pacheco continuaba ayer paralizada.
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