17 de enero 2013 - 00:00

La apuesta es al corto

La apuesta es al corto
Mientras los políticos y quienes se excusan en la política para justificar lo que no pueden de otra manera, continúan exhibiendo sus plumas y cacareando como gallitos de riña, el mercado financiero sigue sin darles demasiada atención. La apuesta es que, se logre un acuerdo para extender los límites a la deuda estatal y reducir el gasto del Gobierno o no se logre, la realidad económica es lo suficientemente grave como para que la mezcla de bajo crecimiento (el Banco Mundial redujo su estimación global para 2013 del 3% al 2,4%) y tasas negativas en términos reales garantice que las posiciones en activos de riesgo -y ante la ausencia de alternativas «reales»- puedan seguir siendo financiadas a costo cero. Esto no significa ignorar los riesgos (ayer los balances de Goldman y el JP Morgan fueron «apenas» bien recibidos) sino sopesarlos en función de un horizonte de corto plazo y dentro de una crisis global que podía empeorar y hacer aún más atractivos los activos «yanquis».

Así, a pesar de que el Dow cedió ayer el 0,17% a 13511.23 puntos (el Dow Transportes cerro en un máximo histórico a pesar de la caída de Boeing), esto bien podría haber sido una cuestión «técnica», ya que él venía de anotar cinco subas consecutivas, en tanto el 0,22% que ganó el NASDAQ (ayudaron Apple, el posible delistado de Dell y Hewlett Packard, que busca reducirse) y el 0,02% del S&P500 dan idea de una jornada que en el peor de los casos podríamos definir de neutra. En este sentido, la merma de la tasa de los treasuries de 10 años al 1.824% anual también corrobora esta idea que -al menos en lo inmediato- no se espera una catástrofe crediticia para los EE.UU. El peligro es que aun sin una razón aparente o «lógica», todo esto podría cambiar en un tris.

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