La Argentina exporta valor agregado en girasol

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La Argentina aumenta su presencia en África y en Europa con sus desarrollos y tecnologías en girasol, cultivo en el que es una de las naciones líderes a nivel mundial.

El potencial exportador y productor que adquirió durante los últimos años nuestro país es uno de los temas de la 18ª Conferencia Internacional de Girasol, que comenzó el domingo en Mar del Plata y se extenderá hasta mañana.

El girasol es uno de los rubros del agro donde el país cuenta con avances biotecnológicos realizados por empresas y científicos de primer nivel mundial, capaz de competir en los mercados más exigentes exportando valor agregado desde la Argentina.

El desarrollo es reconocido por las firmas europeas, que junto con las estadounidenses lideran el negocio de la biotecnología para el agro. A nivel nacional, Nidera, una firma de capitales locales, tiene más de 20 años de investigación y produce alrededor del 40% de lo sembrado en la Argentina, además de exportar a más de 10 destinos las semillas desarrolladas en sus plantas.

La estrategia de la empresa pasa por la inserción en mercados como el de Rusia, Ucrania, Rumania y Hungría, países que cuentan con amplias extensiones de tierras y muy poco nivel de desarrollo biotecnológico autóctono. Sólo entre Rumania, Ucrania y Rusia hay cerca de 20 millones de hectáreas aptas para la agricultura, lo que convierte a la región en el granero de Europa y en un mercado más que interesante para proveer de semillas y todo tipo de insumos.

Otra de las firmas fuertes del sector, Saaten Union, empresa alemana con sede en Hannover y presencia en Francia, Rumania, Rusia y Ucrania, comercializa semillas e insumos para el girasol, pero también para otros cultivos, producidos y desarrollados íntegramente en las plantas argentinas.

Desde Saaten Union señalan que el nivel de biotecnología de Nidera «es muy bueno y permite, por similitud de características entre el cultivo en la Argentina y en Europa del este, un muy buen nivel de adaptación y rendimiento».

«Para los europeos, los países del este son el futuro dentro del negocio de venta de biotecnología y los desarrollos argentinos nos han permitido crecer mucho en los últimos años», explicó Joachim Moeser, ejecutivo de la firma alemana.

Lo mismo ocurre con otras empresas, como las francesas Caussade, Euralis y Limagrain, que mediante licencias distribuyen semillas producidas en la Argentina. Otra de las regiones donde, por demanda y potencial, empieza a haber presencia de semillas argentinas es Sudáfrica, que junto a Botswana, Namibia y Mozambique, representan un área potencial de 10 millones de hectáreas.

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