23 de mayo 2014 - 00:00

La Casación en clave política: ahora fue el turno de Jaime

Ricardo Jaime
Ricardo Jaime
La Sala IV de la Cámara de Casación Penal federal confirmó ayer una tendencia adversa a los deseos del oficialismo: los camaristas dejaron firme una sentencia contra Ricardo Jaime por presunta sustracción de evidencias. Se trata de las mismas firmas que el pasado viernes habían rechazado una apelación de Amado Boudou en la trama Ciccone. El primer piso de los tribunales de Retiro vuelve a exponer internas de distinto tenor que son seguidas de cerca por el kirchnerismo.

Inicialmente, el fallo de ayer contra Jaime se iba a dar a conocer la semana pasada. Esto fue motivo de largas deliberaciones entre los jueces Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Juan Carlos Gemignani, que finalmente decidieron retrasar estas resoluciones para que no se conocieran a la par de la que interesaba al vicepresidente.

Connotaciones

El caso de Jaime tiene connotaciones más policiales, ya que éste había elevado una queja contra una sentencia que recibió por parte de la Justicia de Córdoba, que lo encontró culpable de haber escondido evidencia durante un allanamiento en su domicilio de dicha provincia.

Los camaristas dejaron firme la sentencia de seis meses en prisión en suspenso. Si Jaime vuelve a ser condenado por un tribunal (tiene varias causas pendientes), su cumplimiento de pena en prisión será efectivo.

Al igual que en 2013, la Casación es una expresión fiable de las tensiones internas que generan ciertos asuntos propios de la arena política. A comienzos de año en la cámara se daba por descontado un plenario para pronunciarse sobre la constitucionalidad de la figura de la reincidencia, issue central en los planes reformistas del Gobierno en materia penal. Borinsky y Hornos se expresaban en ese sentido, pero luego Gemignani se inclinó por la inadmisibilidad del debate en un plenario. Previamente, la Corte había eludido pronunciarse sobre el tema.

Los últimos fallos de la Sala IV exhiben estilos diferentes y que conviven en el máximo tribunal penal. El rechazo al planteo de Boudou lo dejó en evidencia: Hornos formuló un voto técnico, alejado de expresiones contundentes, mientras que Gemignani aportó párrafos jugosos y que marcaron una distancia sideral de sus dos colegas de sala. No tiene desperdicio cuando recuerda que los abogados del vicepresidente olvidaron algo tan básico como el hecho de "sostener" el recurso ante la Casación.

El gremialismo también agita los ánimos entre los camaristas, especialmente desde que se conociera que el subrogante Luis Cabral será candidato al Consejo de la Magistratura. El oficialismo objeta la presencia de Cabral en la Casación (el diputado Carlos Kunkel denunció a media cámara por prorrogar su suplencia), ya que la entiende como irregular. Una disputa que reaparece en pleno lanzamiento electoral del actual jefe del gremio de jueces y que motiva encuentros reservados entre sus colegas para conversar sobre el futuro de su subrogancia.

Al mismo tiempo, ayer la Casación Penal reabrió una causa en la que Julio De Vido es investigado. Esto sucedió luego de que la Corte Suprema autorizara a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA) a recurrir el sobreseimiento del ministro de Planificación Federal que había sido dictado por el exjuez Octavio Aráoz de Lamadrid y que fue confirmado por la cámara.

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