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La Corte chica apura los fallos ante más cambios
Ricardo Lorenzetti
La semana comenzó con una agenda difusa en la Corte. El lunes, Juan Carlos Maqueda y Elena Highton de Nolasco recibieron, en un encuentro protocolar, a Michelle Bachelet. Eugenio Zaffaroni participó de un almuerzo con la mandataria, y Ricardo Lorenzetti viajó a Porto Alegre para recibir un doctorado honoris causa.
En la mañana se ayer comenzaron a retirarse algunos efectos personales del despacho de Argibay. En sus últimos meses como penalista de la Corte le tocó opinar sobre el debate por la constitucionalidad de la reincidencia que en marzo se encontraba en la cima de la agenda. Argibay se inclinó por la postura de no emitir pronunciamiento desde la Corte y dejar firme una sentencia de la Casación que avalaba la reincidencia.
Sin embargo, la ministra dejó un gran enigma respecto del debate sobre la prescripción y las secuelas de juicio, asunto muy comentado en las últimas semanas en el cuarto piso a partir de un fallo proveniente de la Casación. La jurisprudencia de la Sala II de dicha instancia tiene un criterio según el cual sólo una sentencia puede interrumpir los plazos de la prescripción de un expediente. Es una tesis de finales de los 90 que tiene por autor a Zaffaroni. En 2004 se sancionó la ley que establece que es la citación a indagatoria la secuela de juicio que puede volver el reloj a cero. En la Sala II de la Casación todas las causas previas a ese año y que no llegaron a juicio suelen quedar prescriptas.
Uno de estos expedientes -que data de 2001- llegó a la Corte. Lorenzetti, Maqueda, Highton de Nolasco y Fayt se mostraron en clara disidencia con la doctrina de Zaffaroni. No sólo eso, sino que también expresaron fuertes apreciaciones a pesar de que ninguno de los cuatro es penalista. Esencialmente consideraron la postura de Zaffaroni como "arbitraria".
Argibay, por su parte, eligió no firmar ese fallo que se dio a conocer el 8 de abril pasado. Estuvo en ese acuerdo de ministros pero, al igual que Zaffaroni y Petracchi decidió no rubricar el fallo. A la ministra le resultaba inviable que la Corte se involucrara en un tema de derecho común que consta además en un Código Penal ya derogado.
Por cierto: la causa que tiene el apellido Demaria en la carátula, en su interior presenta una pelea por 130 millones de dólares entre Carrefour y el Grupo Excel tras la venta del supermercado Norte.
Argibay sabía, al igual que todos sus colegas, que aparte de este expediente en la Corte tramitaban 25 similares. Pero el tribunal sólo tomó este caso que ahora volvió al fuero federal. Es el primer antecedente en poco más de 150 años.


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