El STF cerró así el caso iniciado en 2013 tras un pedido de la Orden de Abogados de Brasil que cuestionaba artículos de la Ley de Partidos Políticos y la ley electoral.
La legislación vigente autorizaba las donaciones de empresas a partidos políticos y candidatos, pero por ocho votos contra tres, el STF entendió que las mismas desequilibran la disputa electoral.
Sin embargo, la polémica sobre el asunto persiste: la semana pasada la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley para reglamentar las contribuciones de origen privado. El texto, cuya promulgación o veto depende ahora de la presidenta Dilma Rousseff, entrará en vigor en las elecciones municipales de 2016 si la eventual sanción del Ejecutivo se hace efectiva hasta el 2 de octubre, un año antes de las mismas.
Según la ministra del STF, Rosa Weber, el poder económico de las donaciones de empresas desequilibra el juego político. "La influencia del poder económico termina transformando al proceso electoral en un juego político de cartas marcadas, que hace del elector un títere", dijo.
La Corte se volcó por la tesis de que las únicas fuentes legales de recursos deben ser las donaciones de personas físicas y traspasos del Fondo Partidario, con fondos del Estado regulados por la Constitución.
| Agencias Brasil247 y EFE |


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