La ruptura en el seno de la coalición del socialdemócrata Enrico Letta, formalizada el sábado con la dimisión de los ministros del partido de Silvio Berlusconi, tuvo ayer sus primeras consecuencias en los mercados, sobre todo el de deuda, y vuelve a hacer que se mire a Italia como un posible foco de inestabilidad que malogre los esfuerzos y reformas de los últimos años en Europa.
(NdR: La suma de los problemas de los políticos locales, más las malas noticias que llegaban de Estados Unidos, donde arrecia la pelea por el presupuesto, llevó a una caída del 1,2% de la Bolsa de Milán y a un aumento del riesgo-país por encima de los 300 puntos básicos, frente a los 264 del viernes. En España el riesgo subió a 277 puntos y la Bolsa perdió un 0,48%).
Más allá de que Letta consiga o no salvar mañana su Gobierno en el voto de confianza que pedirá en el Parlamento, las consecuencias que la incierta situación económica y financiera de Italia pueden tener para la zona euro en los próximos meses no han de minusvalorarse. El primer golpe a la economía italiana que trae esta crisis de Gobierno es la entrada en vigor hoy mismo de la suba de un punto en tipo general del IVA, del 21% al 22%, que había aprobado el Ejecutivo tecnócrata de Mario Monti, pero que se había conseguido aplazar con distintos "parches financieros".
De hecho, la salida de los correligionarios de Berlusconi del Gobierno se fraguó el viernes por la noche, durante un muy tenso Consejo de Ministros en el que estaba previsto aprobar un decreto (ya elaborado y que contemplaba aumentos de impuestos al combustible) para evitar la suba del IVA, pero que terminó centrándose en las amenazas de renuncia de los parlamentarios de "il Cavaliere".
El aumento de hoy del Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA) puede acarrear aún peores efectos sobre un consumo interno ya deprimido de por sí, con un desembolso por familia al año de hasta 349 euros adicionales, según cálculos que ayer ofreció la asociación de consumidores Codacons.
Lo cierto es que desde que empezó a trabajar a finales del pasado abril, el Gobierno de coalición de Letta ha sido escenario de varios desencuentros entre las dos principales corrientes que lo forman, el progresista Partido Demócrata (PD) y el conservador Pueblo de la Libertad (PDL) de Berlusconi, que hicieron que su actividad reformista no fuera tan intensa como se esperaba.
El mayor golpe de efecto lo dio el pasado 28 de agosto, suprimiendo el impuesto sobre la vivienda habitual que había reintroducido Monti y sobre el que giró la campaña electoral de Berlusconi, quien se apuntó ese tanto, lanzando el mensaje de que su partido había conseguido frenar las ganas de la izquierda de "meter las manos" en los bolsillos de los italianos.
En todos estos cinco meses de Gobierno, en los que la figura de Berlusconi siguió marcando el día a día del Gobierno desde afuera, las cuentas de Italia sufrieron una desviación efectiva que ya puso en alerta a la Comisión Europea (CE), que sacó al país del procedimiento por déficit excesivo el pasado mayo. Hace poco más de una semana, el Gobierno certificaba un temor que ya circulaba entre los inversores y analistas desde hacía días: Italia iba camino de desviarse de su objetivo de déficit público este año, que tras situarlo en abril el Gobierno de Monti en el 2,9% del Producto Bruto Interno (PBI), el gabinete de Letta lo aumentó el pasado día 20 hasta el 3,1%. Esta cifra no sólo supone rebasar el límite que fija el pacto de estabilidad europeo, sino que sería, de confirmarse, una décima mayor que el registrado en todo 2012, un incremento importante en un país que sigue viendo cómo aumenta su endeudamiento, previsto para el año que viene en un pico del 133,2 % de su PBI.
Al presentar estas cifras, el primer ministro atribuyó esta desviación precisamente a la inestabilidad que ha vivido Italia en el mercado de deuda recientemente por el temor a que los problemas de Berlusconi con la Justicia trajeran graves consecuencias para el Gobierno, lo que finalmente se confirmó. Pero el jefe del Gobierno se comprometió a que antes de que termine 2013 se aprobarán distintas medidas para hacer que el déficit público no sobrepase el 3%, pero eso, claro, antes de abrirse esta crisis que deja además en el aire unos presupuestos generales de 2014 que debían llegar al Parlamento a más tardar dentro de dos semanas. Más allá de la estabilización presupuestaria, Italia tiene ante sí la tarea de salir de la recesión, que la ha golpeado de manera dura desde finales de 2011, con un retroceso del 2,4% del PBI en 2012 y una caída prevista para 2013 del 1,7%, de la que el gabinete Letta espera salir el año que viene con una suba del 1 %.
| Agencia EFE |


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