La élite de Brasil opta por Bolsonaro por su rechazo a la izquierda

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Algunos dudan del verdadero apego del exmilitar por las ideas de libre mercado, pero preocupa el crecimiento del Partido de los Trabajadores.

San Pablo - La clase empresarial de Brasil está alentando silenciosamente al candidato presidencial de extrema derecha Jair Bolsonaro para que gane las elecciones del domingo, temerosa de que vuelva un Gobierno de izquierda.

Ante los sondeos de intención de voto que lo declaran favorito, los mercados de divisas y de capitales del país se han encolumnado cada vez más detrás de Bolsonaro, un polémico legislador más conocido por sus exabruptos contra homosexuales y afrobrasileños que por su inclinación hacia el libre mercado.

Durante su carrera legislativa de 27 años, Bolsonaro ha votado repetidamente para preservar los monopolios estatales y contra la reforma del enorme sistema de pensiones de Brasil. Pero su decisión de elegir a un respetado banquero formado en la Universidad de Chicago, Paulo Guedes, como asesor económico, es suficiente para muchos inversores y empresarios. Algunos ven a Bolsonaro como la opción menos mala en lo que se perfila como un puja entre la extrema derecha y la extrema izquierda.

Los encuestadores pronostican una segunda vuelta entre Bolsonaro y el exalcalde de San Pablo, Fernando Haddad, el candidato del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) que ha estado creciendo en las encuestas.

Luciano Hang, propietario de la cadena de tiendas por departamentos de propiedad privada Havan, es uno de los pocos ejecutivos que apoyan abiertamente a Bolsonaro, cuya admiración por la dictadura militar y la frecuente denigración de mujeres y minorías ha alejado a grandes sectores del electorado.

Aun así, Hang estima que "más del 80%" de las personas en un consejo empresarial de 300 miembros al que pertenece apoya a Bolsonaro ahora que los candidatos más moderados parecen sin oportunidades de llegar al balotaje.

La creciente aceptación de Bolsonaro entre las élites empresariales brasileñas pone de relieve cómo un panorama político polarizado está conduciendo a los moderados a los extremos, y cómo los mercados están perturbados por una carrera impredecible.

Bolsonaro es el actual líder entre los 13 candidatos presidenciales que se participarán en la primera vielta del 7 de octubre, con un 27% de intención de voto, según una encuesta realizada la semana pasada por Ibope. Pero aún está por verse si ganará la presidencia. Si ningún candidato obtiene la mayoría el domingo, que es lo que está previsto, los dos más votados irán a una segunda vuelta electoral el 28 de octubre y el mismo sondeo sugirió que Bolsonaro perdería ante Haddad por 4 puntos porcentuales.

Haddad se ha estado reuniendo con los principales inversores para calmar los temores en torno del regreso del PT al poder. Conocido por su conducta apacible y tranquila, el economista ha manifestado posiciones ortodoxas sobre inflación, tipo de cambio y déficit fiscal. Aun así, reconoció que abandonaría las reformas laborales y de gastos del impopular presidente saliente Michel Temer. Y dejó en claro que su eventual Gobierno dirigirá a la petrolera estatal Petrobras como un vehículo de desarrollo y desbaratará la venta propuesta del negocio de aviones de Embraer a Boeing.

Haddad recientemente tuiteó que el mercado era "una entidad abstracta que aterroriza al público".

Mientras tanto, los admiradores corporativos de Bolsonaro destacan que Guedes lo ayuda a despegarse de la retórica divisiva, de sus inclinaciones autoritarias y de sus opiniones sobre la economía de Brasil.

Bolsonaro sugirió una vez, por ejemplo, que el expresidente Fernando Henrique Cardoso fuera asesinado a tiros por privatizar empresas como la minera Vale. Pero Guedes, actual jefe de la firma de gestión de activos Bozano Investimentos, es un férreo defensor de la privatización de Petrobras y del Banco do Brasil.

Si es electo, Bolsonaro prometió convertir a Guedes en una especie de superministro a cargo de las finanzas, la planificación y el comercio, con amplia libertad para establecer la política económica.

"Paulo Guedes le da mucha credibilidad a la candidatura de Bolsonaro", dijo Claudio Pacini, jefe de operaciones bursátiles brasileñas del corredor estadounidense INTL FCStone. "Junto con el miedo al ascenso de la izquierda, ambas cosas moderan a favor de Bolsonaro".

Sin embargo, algunos se preguntan cuánto tiempo durará la alianza Bolsonaro-Guedes, incluso si el candidato es elegido presidente.

"Bolsonaro es un converso reciente al liberalismo: eso no es lo suyo, nunca ha sido lo suyo", dijo Mónica de Bolle, directora de Estudios Latinoamericanos de la Escuela de Estudios Internacionales Johns Hopkins en Washington.

Para la comunidad empresarial, según un banquero de uno de los principales prestamistas de Brasil, un voto por Bolsonaro es una elección entre "lo horrible y lo extremadamente horrible".

Agencias Reuters

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