Por ello, un medio de cada país para mejorar la competitividad internacional es la creación o aceleración de empresas multinacionales de origen local. En nuestra región se las conoce como "multilatinas".
Y ello es causa y motor de mayor comercio internacional (y especialmente exportaciones) porque (según la UNCTAD) nada menos que un tercio de todo el comercio mundial (ese tercio representó casi 6 billones de dólares al año pasado) se produce a través de comercio entre firmas de multinacionales. Y, a la vez (lo que alimenta lo anterior), otro tercio se genera con proveedores de las multinacionales. De modo que tener multinacionales locales es un mecanismo de mayor relevancia de inserción productiva comercial.
Ahora bien: por un lado la Argentina es uno de los países de su tamaño con menor ingreso porcentual de sus productos en las denominadas cadenas globales de valor (que generan casi el 80% de todo el comercio internacional en el mundo). Casi la mitad de las exportaciones de los países emergentes ingresan en cadenas globales de valor y -en cambio- no llega a un tercio de las exportaciones argentinas las que logran ese destino. Y esa dificultad significa para la Argentina menor inversión generada por alianzas internacionales, más débil acceso a flujos de intercambio de conocimiento, tecnología y avances científicos aplicados y -por ende- menor calidad en la producción de bienes y servicios y en la generación de empleo.
Una manifestación de este fenómeno consiste en que las empresas argentinas tienen una muy escasa presencia en el exterior de su país a través de inversiones propias en plantas productivas (en el exterior), alianzas con empresas extranjeras, o asociaciones que requieren inversiones. O sea, muy pocas son multinacionales relevantes.
Son argentinas apenas 5 entre las primeras 50 multilatinas, mientras lo son sólo 3 entre las primeras 20 y sólo 8 entre las primeras 100 multilatinas. Entre las primeras 50 multilatinas, 13 son brasileñas, 10 mexicanas, 12 chilenas y 6 colombianas (sólo 5 son argentinas).
Por ende, la Argentina invierte en internacionalización de sus empresas menos que Brasil y México (países de menor dimensión) pero también menos que Colombia y Chile. Las empresas de nuestro país invierten en el exterior menos del 10% de lo que lo hacen los de Chile, México o Brasil y menos de un tercio que las colombianas.
Si se suma la inversión de todos los años desde que comenzó la década (2011/2015), la Argentina invirtió en ese lapso 6.493 millones de dólares a través de empresas en el exterior, mientras Chile lo hizo en 79.388 millones de dólares, Brasil en 39.538 millones de dólares, México en 77.833 millones de dólares, y Colombia en 23.493 millones de dólares.
Concretamente, el año pasado la Argentina fue, como ocurre últimamente, un débil inversor en el exterior. Invirtió sólo el 2,4% del total de lo que invirtieron en el exterior los países de la región (según CEPAL).
Algo curioso, considerando que en los agronegocios es donde la Argentina muestra más competitividad internacional, es que si se discrimina por rubros, se advierte que 4 de las primeras 15 multilatinas son alimenticias (siendo así, ese, el principal rubro en este grupo en el total de empresas, y ello por ende da espacio para que empresas en las que la Argentina tiene capacidades probadas estén presentes); pero la Argentina no tiene alimenticias en ese grupo.
Una muestra más de debilidad económica internacional. Pero a la vez, no contar con más multilatinas no solo impacta en menos empresas fuertes "hacia afuera" del país, sino que impide el fortalecimiento de empresas también "hacia adentro" (en origen), lo que se constata si se advierte que las primeras quince multilatinas (de todos los países de la región) tienen 830.342 empleados en total pero, lo que es relevante, suman sólo en sus países de origen 334.579 puestos de trabajo. La Argentina está privándose, así, de varios beneficios por no tener mayor número de empresas de este calibre.
La generación de multilatinas argentinas será, pues, significativa para avanzar en la reinserción económica en el mundo, para lograr procesos vinculativos virtuosos de inversión, alianzas y comercio, y para recuperar espacios de competitividad sistémica en la producción argentina (con intercambio de conocimiento, estrategias y tácticas compartidas con empresas de otro origen)
| (*)Director de la consultora "DNI" |


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