12 de diciembre 2016 - 00:00

La exuberancia es evidente; el tiempo dirá si es racional

El Premio Nobel Robert Shiller advirtió en su momento sobre la burbuja de las tecnológicas y anticipó la crisis inmobiliaria. Sobre Trump, dijo que “hace magia” que puede convertirse en “magia negra”.

Precursor. Hace 20 años, Alan Greenspan intentaba moderar la efervescencia de subas en Wall St. exuberantes. Hoy, se vive otro rally.
Precursor. Hace 20 años, Alan Greenspan intentaba moderar la efervescencia de subas en Wall St. exuberantes. Hoy, se vive otro rally.
Pasaron veinte años exactos. La Bolsa era un espectáculo desbordante, y Alan Greenspan, entonces el maestro que empuñaba la batuta de la Fed, se hizo la famosa pregunta retórica: ¿Cómo saber cuándo la exuberancia irracional ha elevado excesivamente a los activos productivos? Su propósito era encender un alerta y moderar la efervescencia. La euforia de 1996 y la de 2016 son comparables. Las cotizaciones, no. Aquel distante 5 de diciembre, el Dow Jones Industrial cerró en 6.417 puntos que provocaban vértigo. Hoy, el mismo índice, que días atrás cruzó el umbral de los 19 mil puntos, tiene metido entre ceja y ceja el desafío de superar los 20 mil. La exuberancia es manifiesta. Hay un antes y un después del triunfo de Donald Trump en las elecciones del 8 de noviembre. No sólo en los precios. Se diría que para Wall Street el candidato Trump y el presidente electo Trump son dos personas en las antípodas. Aterrador, uno. El otro, el mesías. Mark Cuban, el dueño de los Dallas Mavericks, una franquicia de la NBA, se cansó de criticar al republicano por no dar el pignet básico de un presidente. Hoy dice que es nuestra mejor selección de la "temporada de reclutamiento". ¿Cuán racional puede ser un rally furibundo nacido de semejante cambio de opinión?

Exuberancia Irracional es el libro que Robert Shiller, profesor de Yale, publicó en 2000. Ya Greenspan le había errado al viscachazo, y hallado una explicación racional para la bonanza bursátil (el "nuevo paradigma" de un salto de la productividad), pero aun así Shiller buscó capitalizar la popularidad de la frase para apuntar sus dardos a otra presunta burbuja, la de las acciones tecnológicas que taloneaban el ascenso meteórico del Nasdaq. Un año más tarde, el derrumbe estrepitoso de las "punto com" le daría la razón. El hoy Premio Nobel de Economía (2013) también avisó sobre la burbuja inmobiliaria que luego causaría la Gran Crisis Financiera de 2008/2009, cuando todavía los grandes bancos corrían a la caza de las entidades especializadas en el jugoso negocio de los créditos hipotecarios subprime.

¿Qué tiene Shiller para decir sobre Trump? En una entrevista concedida a CNBC, se despachó largo y tendido. En principio dijo que el Trump rally puede continuar su camino alcista. "Creemos que la psicología conduce a la macroeconomía, y hay un fenómeno que está cambiando nuestra psicología". Shiller, se sabe, pertenece a la tribu de los economistas del comportamiento. "Tenemos un presidente (electo) orientado hacia los negocios, que quiere recortar los impuestos corporativos, que quiere desregular y que simpatiza con las empresas. Eso puede no ser bueno, pero es bueno para los negocios". El clic mental es lo importante. "Una vez que la gente cree que se trata de una nueva era, puede funcionar por un buen tiempo, aún si la convicción no está bien fundada". Es lo que se llama una profecía autocumplida. "En ese sentido, Trump hace magia", dijo el profesor de Yale, "aunque pueda ser, y quedar claro en algún momento, magia negra". La potencia del fenómeno es lo que destaca (y Shiller ganó su reconocimiento por modelos de valuación de largo plazo que abrevan en las ganancias sostenidas de las compañías y no en ninguna pócima mágica). "Él es el fundamento aquí y ahora. Es todo Trump. Está a cargo y es quien está produciendo el cambio".

Lo más relevante de Shiller son las dos palabras que no menciona. No hace referencia a la exuberancia irracional. Aunque, aclara, porque el futuro no está escrito de antemano, que más le vale a Trump estar a la altura de las expectativas que alimenta. Uno se pregunta, porque la entrevista no lo hace, ¿será esto posible? La Bolsa avanza rompiendo récord tras récord tras récord. Las torres que construye Trump son altas, pero no llegan hasta el cielo. ¿No será prudente quitarle un poco de aire al globo? Janet Yellen lo hará este miércoles si la Fed decide subir la tasa de fed funds como todo el mundo piensa. Después de todo, nuestra psicología en rápida expansión, la súbita fe en una nueva era, no debería arruinarse por un magro -e infame- cuarto de punto.

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