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La gota que rebasó el vaso

La derrota con Chaca, el Palermo-gate, el antepenúltimo puesto en la tabla y la defensa más goleada del torneo no parecen ser motivos suficientes para que algún directivo xeneize salga a la palestra a dar una voz oficial. Pero el rumor sacudió fuerte las paredes de la Bombonera ayer, dando por terminado el ciclo de Alves en junio, y si el epílogo no es por estos días es por la única razón que nadie tiene un nombre de peso para ponerse el buzo.
Martín no había mostrado la mejor versión, pero por lo que significa y hasta por la pelota parada defensiva, su valor agregado es superior, lo creen los jugadores, los hinchas y los dirigentes de Boca y hasta los defensores de Chacarita coinciden en eso. «Para nosotros fue un alivio la salida de Palermo. Nos sorprendió», dijo ayer Mariano Echeverría, sin recuperarse todavía de la resaca del enorme triunfo del domingo. Hoy ver los números de Boca (11 puntos sobre 33 jugados, 22 goles en su arco) son un fiel reflejo de lo que (no) transmite el equipo.
La victoria del clásico ante River salva el semestre del hincha, pero no atenúa ni maquilla la gestión de Abel Alves, que ni siquiera tuvo el reflejo humano de declarar mejor que las decisiones que tomó mientras fue el entrenador de Boca. Porque por más que nadie lo haya dicho públicamente, Alves dejará su puesto coincidiendo con el final del actual Clausura.

