¿Diálogo?. El presidente Bashar al Asad sostuvo que está dispuesto a “negociar todo” con los rebeldes sirios tras seis años de crisis.
Damasco - El presidente sirio, Bashar al Assad, sostuvo ayer que la recuperación total de la ciudad de Alepo en diciembre refleja el "camino de la victoria", pero no se conseguirá hasta que se haya eliminado a "todos los terroristas" y aseguró que está preparado para "negociar todo".
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Tras haber retomado la totalidad de Alepo, las tropas del régimen y de su aliado el Hizbulá libanés llevan a cabo una ofensiva para expulsar a los rebeldes de Wadi Barada, a 15 km de Damasco, y retomar el control de las principales fuentes de agua de la capital. Estos combates ponen en peligro el alto el fuego impulsado por Rusia y Turquía, en vigor desde el 30 de diciembre, como preludio a las negociaciones de paz previstas a finales de enero en Astana, Kazajistán.
En una entrevista a las emisoras francesas RTL y France Info y a la cadena LCP en Damasco, que fue adelantada el domingo y publicada completa ayer, Al Asad explicó que "ver una parte del país destruida y un baño de sangre" es el "precio a pagar" por la liberación de la población.
En referencia a Alepo, una ciudad que quedó en ruinas tras meses de bloqueo y años de ataques y combates, Al Assad aseguró que la destrucción causada por la guerra es "muy dolorosa" para los sirios, y que la guerra nunca es buena -"todas son malas"-, pero justificó los bombardeos para hacer frente a los que llama "terroristas", sus opositores. De cara a las conversaciones para buscar una solución pacífica al conflicto que en marzo cumple seis años, Al Asad dijo que "no hay límites para las negociaciones" y dejó abierta la posibilidad de forma indirecta de su renuncia. "Pero todavía no sabemos quién va a estar del lado opuesto. La viabilidad de la conferencia depende de eso", admitió sobre la representación de la oposición. También se refirió a su posible salida del gobierno. "Mi estatuto está vinculado a la Constitución -subrayó- y no es propiedad del gobierno ni del presidente ni de la oposición. Pertenece al pueblo sirio. De forma que si quieren cambiar la Constitución, hace falta un referéndum", desafió el mandatario.
La entrevista fue concedida a varios medios franceses tras una controvertida visita a Damasco de tres diputados franceses de la oposición, criticada incluso en las filas de sus propios partidos. En relación a la victoria del republicano Donald Trump, el sirio también la consideró "positiva" y se mostró optimista de que su futuro gobierno sea "beneficioso para la situación en Siria". "Si hay un enfoque sincero, una iniciativa para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Siria -argumentó- eso tendrá un impacto para todos los problemas en el mundo, también en Siria".
"La cuestión -dijo- es cómo liberar a los civiles de los terroristas en esos barrios. ¿Es mejor dejarlos bajo su poder, con decapitaciones, con ejecuciones? ¿Es ése el papel del Estado? No, hay que liberarlos y es el precio que hay que pagar, pero al final se libera a la gente de los terroristas. Es lo que tenemos que hacer", ilustró.
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