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La Iglesia pidió pacificar al pueblo
La Conferencia Episcopal Argentina, a cargo del cardenal Jorge Bergoglio, difundió un documento en relación con los 25 años del Tratado de Paz y Amistad entre la Argentina y Chile, que se cumplen el próximo 29 de noviembre, que solicitó tomar de ejemplo.
Los obispos que participan de una asamblea plenaria en la casa de ejercicios El Cenáculo-La Montonera, de Pilar, indicaron que ese acuerdo entro los países dispone «la obligación de solucionar siempre todas sus controversias por medios pacíficos» y así, que esos principios inspiren «las políticas que han de adoptar las autoridades a fin de cohesionar y pacificar al pueblo argentino, y celebrar con verdadera alegría el próximo jubileo de la Patria».
«Los argentinos y chilenos nunca agradeceremos suficientemente a Dios haber evitado la demencia de la guerra y mantenido el don de la paz. Puede ser que todavía no hayamos medido de manera cabal el abismo en el cual estuvimos a punto de caer», sostiene el documento.
Siempre aludiendo al tratado binacional, los obispos recordaron «agradecidos la figura del Papa Juan Pablo II, quien, recién elegido para el ministerio del Supremo Pontificado de la Iglesia, tuvo la audacia de asumir la difícil tarea de mediador que se le pedía, nombrando para ello al Cardenal Antonio Samoré».
Señalaron además que se debe primero «buscar las coincidencias antes que las divergencias», en la misma jornada en la cual el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, sostuvo la teoría de la desestabilización en el Congreso (ver nota aparte) al mismo tiempo que se producían manifestaciones en el centro porteño (ver nota aparte).
En ese sentido, el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, rechazó que su sector buscara interrumpir el mandato de Cristina de Kirchner y dijo que el «clima de crispación es alimentado desde el mismo Gobierno».
Desde la oposición también volvió a salir al cruce el radical Gerardo Morales, quien advirtió que «quien genera el clima de violencia es el propio Gobierno», aunque su aliada política Elisa Carrió admitió que habría «conspiraciones» (ver nota aparte).


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