27 de febrero 2017 - 00:00

La imperfección como camino a la perfección

Catorce lienzos realizados mediante la técnica del “dripping”, o caligrafía de agua, revelan la pasión de un artista que debió luchar contra su mal.

Vaughn. Una de sus pinturas realizadas con la técnica del chorreado que pueden verse en el Pabellón de Artes de la UCA.
Vaughn. Una de sus pinturas realizadas con la técnica del chorreado que pueden verse en el Pabellón de Artes de la UCA.
Steven Vaughn nació en Minnesota, Estados Unidos, hijo de granjeros y criadores de ganado. Debido a una extraña forma de autismo que resulta en la carencia del concepto del tiempo y de la dirección, sus primeros años se basaron en la sucesión de las estaciones y los hechos.

A los 19 años ingresó en el Cuerpo de Paz, trabajó en la agricultura tropical y el desarrollo de la comunidad en la isla de Bohol, Filipinas entre 1978 y 1979. Al regresar a los Estados Unidos se enteró de su autismo y fue becado por el Macalister College para seguir estudios de antropología. Hacia 1984 instaló un estudio de escultura en vidrio en Taiwan y realizó diseños para importantes firmas estadounidenses, Limoges, Francia y Murano, Italia. En 1988 fue enviado a Japón para aprender pintura y escultura.

Fue allí donde comprendió aquello de que "la imperfección es esencial para crear un estado de perfección". Corea, Taiwan, Indonesia, China, fueron lugares de aprendizaje y en 1996 se mudó a la Isla de Xiamen, China, donde jugó un importante papel en el desarrollo del arte de la porcelana.

Pero no son porcelanas las que vemos en el Pabellón de las Bellas Artes de la UCA sino pinturas, 14 obras realizadas en Buenos Aires con la técnica del "dripping" o chorreado. Según los curadores, Cecilia Cavanagh y Massimo Scaringella, Vaughn no arroja la pintura sobre el papel como un gesto espontáneo sino meditado. Dibuja cada gota del pigmento y se originan formas diversas que se expanden.

Muchas de estas obras fueron realizadas bajo la lluvia, que según el artista, aquí es diferente, así como los pigmentos y el agua. El resultado de esas formas es lo que el artista llama "caligrafía del agua". Su obra es ritualística y se sabe que los rituales del agua son ancestrales.

En el Tao, el feng-shui, el viento y el agua crean las bases de la armonía total. "Me someto al agua/el papelvuelve a la vida/No hay tiempo para pensar, no soy escritor de palabras, los colores tienen su propio lenguaje", confiesa Vaughn. "Como tinta que fluye", poético título de la muestra, clausura el 12 de marzo (Alicia Moreau de Justo 1300, Puerto Madero. Martes a domingo de 11 a 19).

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