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La luz al final del túnel aparece para la actividad porcina
Apuestan a que continúe creciendo el consumo interno y un posible incremento de la producción de maíz colaboraría para bajar los costos.
jamón. El consumo interno de carne de cerdo se ubica en 14 kg/hab/año.
Afianzado en esa demanda, la cuestión de la importación pasaría a un segundo plano en tanto que los cortes traídos principalmente de Brasil van a la industria del chacinado.
Pero el incremento en el consumo local se apalancaría en una vuelta de la carne vacuna al exterior, cosa que Riccillo cree que empezará a ocurrir con fuerza a partir de la segunda mitad de 2017.
Por ahora los datos oficiales muestran que los volúmenes de exportación de carne vacuna son similares a los de 2015, excepto para la Cuota Hilton. De hecho, para el periodo enero julio de este año, las 120.114 toneladas exportadas entre carne y menudencias significa un retroceso de 3 puntos porcentuales respecto del año pasado.
Una explicación a este fenómeno es que por la reducción de la oferta, el mercado interno resulta más atractivo en precio que varios de los mercados internacionales. Frente a una reducción de la oferta de carne vacuna por habitante, la demanda se comportó en forma inelástica haciendo subir los precios. Distintos sitios de comparación de precios en el mundo muestran que los argentinos pagamos por la carne vacuna, en dólares, más que los rusos o los brasileños.
Lo cierto es que cuando concluya este proceso de retención la oferta debería aumentar; si esto va de la mano de un mayor peso de faena y de la apertura de mercados de alto valor unitario, podría darse el reverdecer de la exportación, cuyo lugar en el consumo interno sería ocupado por la carne porcina.
En la ecuación porcina el otro factor clave es el precio del maíz. De un valor en torno a los $1.200 por tonelada hace un año, hoy el cereal se ubica en el doble, aproximadamente, tras haber pasado un período donde cotizaba en torno a los $3.000. Fue cuando se dio la peor combinación entre el precio del cerdo y el del maíz.
Hoy se estima que el área maicera crecerá de 6,9 a casi 7,3 millones de hectáreas. Y por aplicación de más fertilizantes y tecnología se especula que los rendimientos deberían incrementarse, lo cual llevaría a la Argentina a tener una supercosecha de maíz el año que viene.
Este es uno de los factores que llevan a los criadores porcinos a pensar que podrán recuperar rentabilidad en 2017 si por efecto de la gran cosecha el precio del cereal queda retrasado.
Claro que habrá que ver -de darse esta situación- si la bonanza llegará para todos los criadores o sólo para el segmento de los más eficientes. Por lo pronto, las estadísticas muestran que la cantidad de hembras enviadas a faena se ha duplicado del año pasado a éste. De unas 26.000 a octubre de 2015 hemos pasado a casi 52.000, lo cual hace pensar que muchos productores -posiblemente los de menor escala- se han visto en la necesidad de desprenderse de sus vientres.


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