Compassion & Choices no precisó la fecha del fallecimiento de la joven, pero, según la revista People, Brittany terminó con su vida el sábado pasado en su casa de Portland, en el estado de Oregon, tras publicar un mensaje de despedida en la red social Facebook.
El caso de Maynard tuvo una gran repercusión en Estados Unidos y reabrió el debate sobre el suicidio asistido, que es legal en sólo cinco estados, por lo que la joven, residente de Oakland (California), se trasladó junto a su familia al vecino estado de Oregón, que sí permite esta práctica.
Además, la joven creó el Fondo Brittany Maynard, en cuya página de internet colgó el jueves un video con el objetivo de promover el derecho a una muerte digna en todo el país. "Cuando la gente me critica porque no espero más tiempo o porque no sigo lo que ellos han decidido que es mejor para mí, me duele. Porque yo me arriesgo cada día, cada día por la mañana al levantarme", expresó.
En enero pasado, Brittany, quien se había casado hacía poco más de un año, fue diagnosticada con un grave tumor cerebral. El cáncer avanzó rápidamente y los médicos le informaron que sólo le quedaban unos meses de vida, que además serían de un prolongado dolor. Ante esta situación, la joven decidió trasladarse junto a su familia a Oregon, donde la ley le permitía que los médicos le proveyesen de un fármaco que terminaría con su vida sin causarle dolor, si ella decidía ingerirlo. "La eutanasia y la muerte asistida ponen en juego el derecho de autodeterminación de las personas, por fuera de la religión y por fuera de una patología psíquica, y representan el derecho a quitarse la vida cuando las condiciones no responden a la noción de dignidad singular, es decir, de cada sujeto", explicó Gisela Farías, licenciada en psicología y doctora en Filosofía del Derecho-Bioética.
| Agencia EFE y Ámbito Financiero |


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