La otra sucesión: estocadas y amagues por heredar a Scioli

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La triple embestida K: ministros críticos, intendentes rebeldes y desfile de candidatos

El torniquete financiero que Cristina de Kirchner desplegó en torno a Daniel Scioli tiene su versión política. Por espasmos, pero con persistencia, el kirchnerismo activó un dispositivo para superpoblar la carrera por la otra sucesión, la bonaerense.

Con aspereza, Olivos acusó a Scioli de precipitar -con su confesión presidencial- la pulseada de 2015. Como respuesta, primero clausuró el auxilio financiero y luego magnificó el relato sobre una reforma constitucional con cláusula de re-reelección.

Ahora, como parte de la embestida, la Casa Rosada puso en marcha el tercer ariete: un cóctel que combina críticas de ministros K, rebeldías de intendentes y el permiso -o la incentivación- para que germinen pretendientes a suceder a Scioli en 2015.

La maniobra, dosificada, opera en tres planos:

  • Hasta hace unas semanas, la única figura de chapa institucional que embestía abiertamente contra Scioli era su vice, Gabriel Mariotto, que ayer recibió en el Senado a un dirigente que denunció penalmente al gobernador. Esa soledad -o exclusividad- ya no es tal. En el último tiempo, dos jerarcas cristinistas, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, espadearon al gobernador. Randazzo sacudió el expediente de los bingos con un proyecto de estatización que hizo circular a través de uno de sus diputados, Mario Capuro. Domínguez se sumergió en el debate educativo tras la salida de Silvina Gvirtz para acusar, con mínima diplomacia, a la nueva ministra, la sciolista Nora de Lucía, con querer aplicar un «ajuste». Nada nuevo salvo que lo pronunció el jefe de los diputados nacionales del FpV. Se trata, además, de dos dirigentes K con aspiraciones a pelear la gobernación en 2015. Julio Alak y Aníbal Fernández han hecho sus contribuciones. Al quilmeño se le atribuye haber planteado, en un charla con Domínguez y Amado Boudou, la necesidad de una estrategia común entre los kirchneristas bonaerenses para que el próximo gobernador, además de ser un soldado K, respete el patrón del peronismo provincial. Es un viejo karma: tanto Scioli como Carlos Ruckauf, y en cierto modo Felipe Solá, fueron gobernadores extraterritoriales. 

  • También Julio De Vido despliega, en cada cita con intendentes, reproches contra el gobernador. Efusivo en las charlas privadas, Amado Boudou evita la avanzada pública, pero opera a través de terceros. El vice castiga vía sus diputados cercanos -el jefe del bloque bonaerense, Juan De Jesús, o un aliado volátil como José Ottavis- o, con más visibilidad, por intermedio de intendentes amigos, como Gustavo Coconi, de Tapalqué, que acusó al Gobierno bonaerense de destinar obras para beneficiar a chacareros. Idéntico método aplicó Domínguez, que indujo a Cristian Popovich, alcalde de Madariaga, a cuestionar a Scioli por la falta de obras. La matriz se repite: De Vido ya se reunió con los intendentes de todas las secciones electorales bonaerenses al menos dos veces y planea, para septiembre, una nueva ronda donde hará el punteo de emprendimientos que financiará la Nación. La letra chica de esos acuerdos incluye, según el caso, pedir la re-reelección de la Presidente o apuntar contra la «ineficacia» de la provincia. En otro marco, anteriormente lo hizo Francisco «Paco» Durañona, intendente de Areco, ligado a La Cámpora, pero también vinculado estrechamente a Randazzo.

  • El tercer componente es estrictamente político. Voceros del kirchnerismo salieron en los últimos días a hablar sobre Sergio Massa y un potencial entendimiento entre el ex jefe de Gabinete y Cristina de Kirchner, para bloquear la presunción de un acuerdo de respaldo mutuo entre Massa y Scioli. La devolución de gentileza de la Casa Rosada al gobernador por haber apurado la discusión presidencial de 2015 es apurar, a su vez, la disputa por la sucesión bonaerense. A Mariotto, Randazzo, Domínguez y Massa ayer se les agregó otro nombre: Darío Giustozzi, intendente de Almirante Brown.

    El dirigente entró en la discusión por la Policía municipal -cuestión que también agitó Massa- al impulsar una iniciativa propia para montar un sistema de prevención del delito a nivel local. Giustozzi rankea, en estadísticas, como el alcalde con mejores índices de imagen positiva e intención de votos del conurbano sur y sobre esa base ingresa a la discusión, prematura, por la gobernación en 2015. Todos, sin embargo, miran al año próximo a pesar de que, genéricamente, se da por hecho que la candidatura principal del FpV en 2013 será ocupada por Alicia Kirchner. Algunos osados entienden que es la antesala para que la ministra dispute, dos años después, la gobernación.

    El sciolismo hace sus apuestas. El gobernador busca instalar a su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, como posible candidato a diputado el año próximo, movimiento que sugiere además la pretensión de poner a referentes propios en la carrera de 2013 y por su sucesión, a la que suben también a Cristina Álvarez Rodríguez.
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