18 de agosto 2011 - 00:00

La paradoja Duhalde: sumó más votos en zonas no PJ

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde juzgó ayer una cobardía bajarse de la pelea presidencial. Lo hizo para espantar el fantasma sobre una retirada de su candidatura. Habló de un compromiso «ético» con sus seguidores y sus candidatos pero, en verdad, la ecuación es inversa.

«Los que somos candidatos presidenciales tenemos que pelear por todos los que van en nuestra lista. El que se baja es un cobarde, porque está sentado sobre gente que confía en uno. Eso no se puede hacer», detalló el bonaerense su razonamiento y ratificó: «Yo no me bajo».

De todos modos, más allá del imaginario opositor que sostiene que la deserción de uno de los tres candidatos más votados -Duhalde, Ricardo Alfonsín y Hermes Binner- es imprescindible para potenciar la oferta anti-K, lo cierto es que ese proceso amaga con producirse solo, sin necesidad de renuncias.

Ayer Duhalde invocó el compromiso con sus candidatos a diputados, gobernador e intendentes como una razón para no bajar su postulación. Sin embargo, para esos dirigentes quizá sería mejor que el bonaerense no esté en la boleta en la elección de octubre.

Veamos datos y episodios.

Duhalde, que se dice custodio del verdadero peronismo, se topó el domingo con una novedad más inquietante que el 50% de Cristina y el 12,16% suyo. Cuando hizo un mapeo del origen de esos votos, se encontró con que en los centros claramente dominados por el peronismo, emblemáticos como La Matanza, Lomas o Florencio Varela, tuvo peor performance que en distritos históricamente antiperonistas, como San Isidro y Vicente López. Es decir: el voto que lo acompañó el domingo se sostuvo sobre la hipótesis de que su candidatura podría servir para diezmar al Gobierno nacional, pero no fue acompañado por votantes clásicos del peronismo.

Algunos datos: en Florencio Varela sacó un 8% mientras Cristina sumó un 71%. En Lomas, su terruño, sumó un 14% contra un 57% de la Presidente. Otro ejemplo: en La Matanza, juntó el 10,5% de los votos, pero el FpV se llevó el 64%. En cambio, al otro lado del conurbano, en la zona norte, siempre reacia al peronismo, Duhalde rescató mejores resultados: en San Isidro rozó el 20%, insuficiente para ganar, pero quedó a unos 10 puntos de Cristina, que sumó un 31%. En Vicente López, beneficiado por lo que traccionó hacia arriba Jorge Macri, logró un 20,5% mientras la Presidente apenas rozó el 29%. En Morón, donde el PJ hace más de una década no gana una elección, Duhalde juntó un 15% mientras Cristina alcanzó el 45%. Es mucha diferencia, pero es menor que la que le sacaron en el conurbano sur.

Otros números revelan otra fragilidad. Duhalde tuvo, en el conurbano, candidatos fuertes en dos distritos: Malvinas Argentinas, con Jesús Cariglino, y San Miguel, donde su postulante fue Aldo Rico. En el municipio que gobernó el carapintada, el expresidente interino reunió menos de 20 puntos y su rival del FpV superó el 53%. Sin embargo, Rico juntó un 24% de los votos: unos 3 mil votos más para el militar. En Malvinas, Cariglino le ganó la carrera local por un puñado de votos al K Luis Vivonna: un 40,7 a un 38,6, pero Duhalde perdió con Cristina un 22% a un 57,6%. Es decir, tampoco le alcanzó, a la hora de traccionar votos, sumar desde abajo.

La paradoja de un Duhalde que colectó más votos en territorios históricamente adversos al peronismo que en aquellos clásicamente peronistas invita a dos interpretaciones sobre las proyecciones para octubre. Los duhaldistas, que se resisten a asumir su tragedia, se ilusionan con que las bajas performances en el conurbano sur les permiten mejorar la obtención de apoyos en esos territorios. ¿Por qué eso ocurriría? No aciertan con argumentos precisos; es más que nada un deseo. Hay una teoría peor. La presencia de votos en la zona norte, manifiestamente anti-K, les otorga a esos votantes una volatilidad que podría llevarlos, en octubre, a ofertas opositoras que consideren más eficaces que la de Duhalde. Es decir: podrían migrar, sin pudor, hacia Hermes Binner, por citar un caso. Esta mirada se sostiene sobre otra hipótesis: que el 13,9% que consiguió Duhalde en la provincia de Buenos Aires no es su piso electoral, sino su techo. Lo mismo vale para la Capital Federal. En ese distrito, el expresidente interino salió segundo con un 22%, a menos de 8 puntos de Cristina de Kirchner. Si los votantes anti-K porteños adhieren a la lectura de que Binner será el candidato que crecerá en octubre, ¿no es razonable suponer que se desplazarán, sin problemas, hacia el santafesino?

Por esa razón, salvo la lista de senadores y diputados nacionales, cuya suerte está atada a la boleta presidencial, en los distritos -Cariglino o Jorge Macri, por caso- así como las listas seccionales del Frente Popular se beneficiarán más alejándose de Duhalde que colgándose de su candidatura. Esas son algunas de las razones por las cuales, en octubre, la postulación de Duhalde tiene más para decrecer que para crecer.

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