24 de abril 2012 - 00:00

La partida de un guerrero

El anuncio era uno que iba a llegar. Después de tantos scrums empujados hasta el límite, de tantos rucks y mauls en los que luchó con fiereza, de tanta sangre propia y del rival vertida y por qué no de algún que otro penal, Rodrigo Roncero mostró su fecha de caducidad.

No tiene claro aún si jugará algún partido más para Los Pumas ya que es una decisión que deberá tomar en estos días cuando se junte con el entrenador nacional Santiago Phelan en Europa. La cruda realidad es que no lo veremos en el scrum argentino cuando arranque el The Rugby Championship en Ciudad del Cabo el 18 de agosto.

Roncero se despidió de París el último fin de semana. Si bien todavía queda un partido por jugar, el Stade Français que lo tuvo en sus filas en las últimas ocho temporadas no volverá a jugar de local, y por eso el partido tuvo trascendencia y los hinchas que tanto apreciaron su entrega lo despidieron con honores y un enorme cartel agradeciéndole sus años en el club.

Se retira un gran pilar izquierdo que debutó en Los Pumas en una poca recordada gira por Japón -la única al momento de Los Pumas- en 1998. Pocos sobrevivieron a aquel viaje en el que la Selección de los jugadores fue poco menos que vergonzosa ya que los clubes presionaron a la UAR para que no viajasen varios de los por entonces titulares. Si bien Roncero jugó el test que Los Pumas perdieron, tuvo que esperar hasta 2002 para volver a jugar en el seleccionado nacional, aunque jugando en el Sudamericano y sin las estrellas que ya estaban en Europa.

A partir de 2003 y hasta el último Mundial de Nueva Zelanda, Rorro fue integrante del plantel argentino. Fiel a su estampa de primera línea y gracias al buen nombre que los pilares argentinos tienen, tuvo que mudarse a Europa. Ya era médico de profesión y había cumplido con su primera etapa, la de estudiante. Hoy también es empresario.

Para entonces, ya no jugaba en su Deportiva Francesa natal y estaba en el Gloucester inglés. En Los Pumas debió esperar pacientemente sus oportunidades ya que por delante suyo tenía a un avezado veterano como Roberto Grau.

Esperó su tiempo, con paciencia y con trabajo, y estuvo listo cuando le llegó el momento a partir de 2004. La aparición de Marcos Ayerza, otro pilar izquierdo de enorme renombre mundial, hizo que redoblara esfuerzos para no perder su lugar en el seleccionado. Roncero fue uno de los tantos jugadores clave en el Mundial 2007 y una lesión lo tuvo a maltraer en el de 2011 -aun así, jugó desgarrado durante media hora contra los All Blacks, confirmando su coraje.

La ausencia de Rodrigo Roncero anticipa la renovación que sufrirá el seleccionado respecto de algunos de sus veteranos. Mario Ledesma es hoy entrenador en París y se espera la decisión de Felipe Contepomi sobre su continuidad.

Se lo va a extrañar a Rorro. Por suerte, el rugby argentino sigue produciendo jugadores de buen nivel que reemplazan a los que se van.

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