18 de diciembre 2008 - 00:00

La producción de porcinos se triplicaría en cinco años

Pese a ser tiempos de crisis para el agro, el sector porcino proyecta un fuerte crecimiento. El objetivo apunta a los próximos cinco años, tiempo en el cual aspira a triplicar la producción, para llegar a las 900 mil toneladas anuales, y el consumo de carne fresca de cerdo, actualmente ubicado en 5 kilos per cápita al año.
La meta se apoya en uno de los puntos fuertes de esta producción ganadera: al contrario de lo que ocurre con los bovinos, los cerdos tienen ciclos de reproducción muy cortos (el período de gestación es de tres meses), con lo cual la tasa potencial de crecimiento para el sector es de hasta el 50% anual.
Aún así, esta aspiración requiere una inversión aproximada de u$s 250 millones,
según calculó Juan Uccelli, presidente de la Asociación Argentina de Productores de Porcinos (AAPP). Además, implicará generar cambios en los
hábitos de consumo de los argentinos, muy habituados a la carne vacuna.
«La carne fresca de cerdo puede reemplazar sin problemas a los cortes caros vacunos»
, calcula Uccelli, que entiende que de este modo se podría liberar carne bovina para la exportación, tocando uno de los principales focos de conflicto entre el gobierno y el campo.
En la actualidad, según datos de la AAPP, la Argentina produce unas 300 mil toneladas anuales de carne de cerdo, extraídas de 3,3 millones de cabezas faenadas. «Proyectamos llegar en cinco años a 900 mil toneladas y 9 millones de cabezas», aseguró Uccelli.

Consumo interno

El desafío será aumentar el consumo interno. Hoy se comen 8,5 kilos de carne de cerdo per cápita al año, divididos en 3 kilos en forma de chacinados y 5 kilos en carne fresca. El objetivo es seguir incrementando este segundo ítem, hasta llegar a 15 kilos en cinco años. No pasa por alto la distancia que separa de los más de 60 kilos per cápita al año de carne vacuna que se consumen en la Argentina. Alguna explicación se encuentra al observar la formación de precios. «A salida de fábrica, el cerdo es más barato que la vaca, la diferencia se da en el agregado de valor», subraya Uccelli. El kilo de media res porcina se ubica entre $ 4 (éste es el caso de productores que reciben compensaciones del Estado) y $ 5,6. La ternera cuesta $ 78 el kilo.
Al llegar al consumidor, el jamón de cerdo no baja de $ 15 el kilo y trepa a $ 35 en casos como el carré envasado. El asado vacuno, en cambio, se paga en torno a $ 10 por kilo y para encontrar cortes que superen los $ 30 por kilo hay que remitirse al lomo de ternera.
En el mundo, los factores de consumo se invierten. El cerdo implica alrededor del 45% del total, por encima del pollo (30%) y el vacuno (25%), lo cual se explica en parte porque la carne bovina es mucho más cara en el exterior. En lo que respecta al comercio exterior, la Argentina importará este año en torno a unas 27 mil toneladas de cerdo, por debajo de las 28 mil del año pasado. Casi la totalidad de estos ingresos corren por cuenta de Brasil y se destinan principalmente para la fabricación de chacinados. De todos modos, esta variable se va modificando, ya que va en crecimiento la demanda de carne fresca.
Las exportaciones, en tanto, se encuentran en etapa germinal. Tras 25 años, Europa abrió el ingreso a la carne con hueso. Este año se ubicaron en Georgia apenas 600 toneladas, y se especula con llegar a 4.000 toneladas en 2009, abordando mercados pequeños como Ucrania, Armenia, Kazajistan y Moldavia. «Son acuerdos que podemos cumplir. No podemos pensar en Rusia, que necesita volúmenes por encima de 2.000 toneladas mensuales», explicó Uccelli.

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