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La retórica del odio liberó los demonios
Organizaciones civiles le reclamaron al presidente electo que condene en términos más duros la ola de episodios xenófobos.
La Policía federal hizo público un informe dando cuenta de un incremento de 67% de los actos antimusulmanes en 2015. En ocasiones se trata solamente de graffiti en los baños. En esas inscripciones, el eslogan de la campaña de Trump de "Hacer a Estados Unidos grande otra vez" algunas veces es modificado: "Hacer a Estados Unidos blanco otra vez". A eso se suma el peor vocabulario xenófobo y despreciativo para designar a los negros, latinos y gays.
En Nueva York aparecieron esvásticas pintadas en el barrio de Brooklyn, llevando a la Policía a abrir una investigación. "No toleraremos actos de violencia en nuestra ciudad, tan bella por su diversidad", advirtió el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio.
Con frecuencia, los actos de odio no se limitan únicamente a las palabras. Una estudiante musulmana de la universidad de San José relató que un hombre blanco había intentado arrancarle su velo, llegando casi a asfixiarla. Otra estudiante de la universidad de Ann Arbor, en Michigan, dijo haber sido abordada por un hombre que amenazó con prenderla fuego con su encendedor si no se quitaba el chador.
En la ciudad de Missoula, en Montana, se distribuyeron volantes del American Nazi Party en zonas residenciales, acusando a los judíos de controlar los medios. La sinagoga local solicitó a la Policía un refuerzo de la seguridad.
En este clima inquietante, Trump nombró como consejero de la Casa Blanca a Steve Bannon, un ultraconservador conocido por sus nexos con supremacistas blancos (ver aparte).
Esta decisión "no hace sino envalentonar más a los sectores extremistas en este período tan tenso", concluyó Oren Segal, director de la organización Anti-Defamation League (ADL).
| Agencia AFP |


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