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La ruta del tomillo: desde el Antiguo Egipto hasta hoy
Existen cuatro especies con alta importancia comercial. Su cultivo florece en primavera y su uso puede ser ornamental, alimenticio y medicinal, entre otros.
Desde el Antiguo Egipto se encuentra evidencia del uso del tomillo en el proceso de embalsamiento y en rituales mortuorios. Luego la civilización helénica lo utilizaba por todas las propiedades medicinales que presenta, siendo parte en las campañas militares debido a que los médicos de campo llevaban vastas cantidades para tratar las lesiones de importancia. El timol y otros químicos que posee, funcionan como antibiótico, desinfectante y cicatrizante natural evitando infecciones en las heridas. Posteriormente el imperio romano se encargó de expandir el conocimiento de sus beneficios y con ello su uso se vio incrementado en toda Europa y Norte de África, obteniendo tantos nombres como países en los cuales fue utilizado. Las distintas fuentes plantean usos positivos para el tratamiento de asma, catarros, bronquitis, heridas superficiales e internas, entre tantas otras. Su perfume característico e intenso llevó a probarlo en los alimentos, acompañando y sazonando carnes en primera instancia, y en el folclore de la época a través de la producción de sahumerios y del incienso se lo utilizaba para purificar las viviendas, y en actividades religiosas también. Posteriormente en la Edad Media, las doncellas brindaban ramos de tomillo a los caballeros con el supuesto de verse incrementado su valor en batalla por su influencia. Algunos platos característicos son la sopa farigola catalana, el bouquet garní francés, en las foccacias italianas, en el zaatar de oriente medio, y en comidas caribeñas.
El cultivo florece en el período primaveral, y extiende su uso posible hasta mediados del verano, sugiriéndose su cosecha en días secos y soleados, dejando un tocón de varios centímetros para permitir el rebrote posterior. Según la especie elegida, varían de 20 a 50 centímetros de altura, obteniéndose como producto toda el área desde el corte hacia las extremidades. Se puede plantar en las laderas de sierras y colinas hasta los 1.000 metros sobre el nivel del mar, y no tiene altos requisitos de nutrientes, presentando gran ventaja para sembrarlo en forma perenne con recortes reiterados, en tierras más frágiles y desprotegidas, disminuyendo la erosión. Asimismo tiene alta tolerancia a la sequía, y permite labores culturales mecanizadas, aunque se sugiere el proceso manual. En superficies con poca inclinación permite cultivar entre 40.000 y 50.000 plantas por hectárea, mientras que dependiendo de la graduación del declive, en las laderas puede ser considerablemente menor; sin embargo hay que tener en cuenta que todo lo sembrado, incluso para cobertura y como agente antierosionador, es mejor que el suelo al descubierto. Ácido fosfórico y potasio son arrancadores interesantes para el cultivo, y aunque aumentan los rindes, los costos también aumentan con su uso, mientras que el aporte de nitrógeno se sugiere llevarlo a cabo, de ser necesario, una vez al año, cuando la planta ya esté arraigada. Si el destino del cultivo es la extracción de aceites esenciales es conveniente la cosecha antes de la floración, mientras que los otros destinos permiten que sea realizada a posteriori. Sus químicos internos y perfumes hacen que sea altamente resistente al ataque de plagas y enfermedades, encontrándose algunos pocos casos de ataques fúngicos cuando se utilizan suelos con exceso de humedad.
(*) Lic. en Economía y Administración Agraria. Consultor en Agronegocios & Management


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