11 de mayo 2010 - 00:23

"La solución de Grecia sería abandonar el euro"

• Entrevista a Javier González Fraga. «Canje será exitoso», dijo

«Cuando me tocó renegociar deuda, no me gustaba que se opinara de afuera», sostuvo Javier González Fraga en su oficina, en donde tiene colgado un cuadro con la foto de su padre.
«Cuando me tocó renegociar deuda, no me gustaba que se opinara de afuera», sostuvo Javier González Fraga en su oficina, en donde tiene colgado un cuadro con la foto de su padre.
«En mi primer día en el Banco Central compramos u$s 400 millones y usamos la mitad para pagar deuda ese mismo día. Y no apareció en ningún diario», sostuvo Javier González Fraga en relación con el uso de las reservas internacionales para pagar deuda.

Este economista, que entre 1989 y 1991 ocupó la presidencia del Banco Central, recibió a este diario en su oficina. Rodeado de libros, fotos familiares y una pluma de pavo real que le regaló uno de sus nietos que vive en España, habló sobre la situación económica actual, las dificultades para el crecimiento y la crisis griega, entre otros temas.

Respecto al canje señaló que «parecería que se fueron de boca anunciando el éxito antes de tiempo. Hace que los bonistas puedan tener una presión mayor». Aunque recordó: «Cuando me tocó renegociar deuda no me gustaba que se opinara de afuera porque hay circunstancias que son complicadas».

Periodista: ¿Qué reflexión le merece el gran salvataje en Europa?

Javier González Fraga:
Siempre sirven para la coyuntura pero no arreglan lo estructural. Europa va a tener un bajo crecimiento por varios años. Los griegos tienen una productividad mucho más baja que los alemanes, por ejemplo. En el pasado esto se arreglaba devaluando la moneda.

P.: ¿Puede significar el principio del fin del euro?

J.G.F.:
Es difícil decirlo, pero sí era predecible que iba a haber una crisis de esa moneda. Creo que hoy la solución más sencilla para Grecia sería devaluar y salirse del euro. Pero esto al euro le significa un golpe muy fuerte porque sería abandonar su pretensión de ser moneda de reserva.

P.: ¿Qué repercusión puede tener en la salida al mercado de deuda de la Argentina?

J.G.F.
: Hay que ver si se consigue la tasa de un dígito. Es muy factible que el canje se logre de manera exitosa. Las condiciones son generosas. Sin embargo, creo que se privilegió mucho la comunicación mediática y se negoció desde un punto de vista de vulnerabilidad. Ahora, el dinero fresco me parece que va a estar más difícil porque los fondos que en otras circunstancias hubieran puesto dinero ahora están a la espera de que se tranquilicen las aguas. Pero esta es una circunstancia que puede cambiar en días.

P.: ¿Le parece correcta la manera en la que está llevando a cabo Amado Boudou el canje?

J.G.F.:
El libro de texto indica que estas cosas se anuncian cuando se cierran. Pero yo no soy quién para juzgarlos. Me tocó renegociar la deuda y no me gustaba que se opine de afuera porque hay circunstancias que son complicadas. Pero parecería que se fueron de boca anunciando el éxito del canje antes de tiempo. Esto va a hacer que los bonistas puedan tener hoy una situación de presión mayor. Creo que la ley cerrojo se debería haber mantenido hasta el final del canje como un compromiso para el caso en el que se apruebe, para tener más capacidad de negociación.

P.: ¿Qué perspectivas económicas tiene para lo que resta del año?

J.G.F.:
El primer semestre va a ser mejor que el segundo. Y no lo digo por la crisis griega, sino porque hay un agotamiento de la euforia. Se va a notar la falta de inversión y la mayor inflación. Se va a ir llegando al final del excedente externo y empiezan a subir las importaciones, por eso Guillermo Moreno está de nuevo preocupado, intentando solucionar con telefonazos para que no se achique el superávit comercial. Además habrá un hueco fiscal que va a haber que cubrir, entonces se va a necesitar más crédito privado. Bien calculado el déficit fiscal debe estar en uno o dos puntos del PBI. Y si no se puede salir a los mercados internacionales colocarán deuda en la ANSES, en el Banco Nación...

P.: Como ya lo vienen haciendo, ¿queda espacio para continuar?

J.G.F.
: Sí, y también monetizarán parte del déficit para convalidar la presión inflacionaria. Creo que en la segunda mitad del año la inflación va a estar arriba del 20%. El Gobierno sólo tiene la herramienta del atraso cambiario para enfrentarla, que hoy no se nota como una cuestión muy grave, porque también se está atrasando el real, el peso chileno y el uruguayo. Pero cuando Estados Unidos suba las tasas, se va a desarmar la enorme bicicleta que hay en Brasil y eso va a generar una recuperación del real que sin dudas va a arrastrar a las presiones para devaluar el peso argentino. Es un escenario que podemos ver para fin de año.

P.: ¿Cómo evalúa los primeros meses de la gestión de Marcó del Pont?

J.G.F.:
Distingo las cuestiones de fondo de las de forma. El gran error con Martín Redrado fue cómo se manejaron las formas. En cuanto al uso de las reservas me parece muy bien que se haga dentro de ciertos límites y dentro de ciertos criterios. Para mi hacer eso es igual de «pecaminoso» que emitir dinero. Por supuesto que si se emite mucho se tiene inflación, pero no es un pecado mortal. No puedo ser hipócrita: en mi primer día en el Banco Central, en julio de 1989, compramos 400 millones de dólares y usamos la mitad para pagar deuda ese mismo día. Y no apareció en ningún diario. Ahora no me pareció bien la forma, la creación del Fondo del Bicentenario, los DNU. Marcó del Pont no tenía más alternativa que hacer lo que hizo. Sigo sosteniendo que la actual presidenta del Banco Central es un jugador muy valioso en el equipo económico actual.

P.: Algunos señalan que es absolutamente funcional a las decisiones de la Casa Rosada.

J.G.F.:
Pasé por ese cargo y sé que la independencia del Banco Central no lo da la ley. Sólo sucede en países como Alemania, antes del euro, que las decisiones de la entidad monetaria sean totalmente independientes. Hay que entenderlo. Todo el alboroto que se hizo es injustificado. Lo lógico es que esté alineado con la política del Gobierno.

P.: Se lo escucha bastante oficialista...

J.G.F.:
No es así. Este Gobierno heredó una política económica que funcionaba muy bien en una coyuntura internacional favorable. A partir de 2006 empezaron desvíos importantes, especialmente en el área de comercio y en la ONCCA. Sí creo que mantuvo una política de estímulo que le permitió seguir creciendo. Además hizo cosas importantes como el subsidio universal que es la primera política realmente progresista de este Gobierno. Y además evitó caer en las recetas de la City financiera de apreciación del tipo de cambio, por ejemplo. Pero tiene un debilitamiento fiscal que es grave.

Entrevista de María Iglesia