20 de junio 2016 - 00:00

La vigilia del paciente inglés

 Pasó la Fed, gentil, sin un rasguño. Resta el plato fuerte de junio: la amenaza del "brexit", a develar si se concreta o no, este jueves. El dilema de los británicos entre la permanencia o la salida (exit) de la Unión Europea repercute allende los mares. Es el principal riesgo financiero global, sentencia el Banco de Inglaterra, sin sutilezas y tomando claro partido. Si la economía dictase las preferencias no habría necesidad de referendo. No hay análisis reciente que no dictamine un perjuicio. Aunque tampoco el daño directo -en los escenarios base - luce muy elevado. Una merma de 2/3 puntos del PBI por única vez (distribuidos a lo largo de los años) es el resultado esperado promedio (con un máximo de 5 puntos de pérdida). Es verdad que los modelos son discutibles, de una simplificación que puede juzgarse excesiva, y sus estimaciones tal vez se demuestren gravemente erradas una vez confrontados con la realidad. No hay contrafactual: la incertidumbre que supone el salto es enorme. Y desde ya, el crecimiento post Lehman escasea como para tirar manteca al techo y arriesgar una recesión. La nube de encuestas señala que el "brexit" se impone por un margen que merodea los 5 puntos. Otras cuestiones no económicas agreden la flema británica. La campaña ya le costó la vida a la diputada laborista Jo Cox, asesinada, días atrás, por un fanático de la ruptura. ¿Una metáfora de la caja de Pandora a punto de abrirse? ¿Afectará la voluntad popular? Lo sabremos el jueves.

¿Está el mundo financiero preparado para afrontar el "brexit" indemne? ¿Tomó todos los recaudos para soportar el temporal y mantener el rumbo? De ninguna manera. Si hay "brexit", habrá conmoción. Así de sencillo. Y habrá que luchar a brazo partido para que no nos quite el timón. Recordar los cinco años de zozobras intermitentes asociados a una eventual salida de Grecia de la UE. El llamado "grexit" generó picos de tensión difíciles de olvidar. Y eso que nunca la sangre llegó al río. Gran Bretaña es otro animal, otra dimensión, aunque se vaya por la puerta grande (y no por la ventana de un default). Hará crujir a Europa y sus reglas de juego. No será sólo el "brexit" sino la epidemia de "exits" potenciales. Si manejar la UE es tarea insalubre, qué decir de la desunión. España nos recordará, días después, que el mapa político cambió en profundidad. Que el descontento sienta a la mesa decisoria a partidos y jugadores nuevos, que no están atados a los viejos compromisos y grandes ilusiones de antaño, pero que tienen el oído atento a los reclamos actuales del electorado.

Visto y considerando lo anterior, la pregunta es otra: ¿qué probabilidades tiene el "brexit" de ocurrencia? Pocas, por fortuna. A priori, algo así como una en tres. Aunque la predicción puede fallar. Que las encuestas ratifiquen el avance sostenido del "brexit" y, las últimas dos semanas, su liderazgo en las preferencias sugiere más de lo que verdaderamente informa. Los mismos sondeos suman altos porcentajes de voto indeciso aún, o altamente volátil. Es la tradición de estas compulsas independentistas -Quebec 1995 o Escocia 2014- que el statu quo tenga más adherentes en privado que en público, y a último minuto. No nos sorprende que las encuestas digan a la vez que se favorece el "brexit" pero que mayoritariamente se piensa que la pulseada la ganará la permanencia.

Por último, ¿qué dicen los que saben (y pagan caro sus equivocaciones)? Gran Bretaña es tierra de bookies, está sembrada de casas de apuestas. Dos terceras partes de las mismas se hacen a favor de "brexit" (y en ascenso) pero el dinero, más del 70%, vota por el triunfo de la permanencia. Entiéndase bien: el "brexit" no es un cisne negro, es un oso pardo que está ahí amenazante desde hace tiempo. Pero lejos lo más probable es el paso rotundo de los toros, después de la Fed y un referendo amistoso, en procura de recuperar el terreno perdido.

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