Washington - La semana diplomática de Donald Trump no termina con la partida de Emmanuel Macron. Está pautado que el viernes aterrice en Washington la canciller alemana Angela Merkel, pero su visita no ostentará de la misma pompa que gozó su par francés, y no pasará de una reunión de trabajo desprovista de todo adorno.
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Para Merkel será la segundo viaje. Desde aquel 17 de marzo de 2017 pasaron muchas cosas. Entonces faltaban seis meses para las elecciones generales en Alemania y The New York Times la ensalzaba a la democristiana como "líder del mundo libre". Ya nadie otorgará este título a Merkel. Demasiado tiempo necesitó la conservadora para formar Gobierno, unos seis meses en los que Alemania desapareció de los titulares de la política mundial. Ahora, con una tercera gran coalición a sus órdenes, Merkel se mantuvo ajena al ataque militar de EE.UU., Francia y el Reino Unido a Siria.
Merkel es considerada poco afecta a los desfiles militares. Y su relación con Trump no es de las mejores. En 2016, el estadounidense hizo campaña atacando valores que importan a Merkel. Cuando lo felicitó por la elección, ella se los recordó, un gesto que probablemente Trump no olvidó.
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