21 de octubre 2011 - 00:41

Las diez intrigas accesorias de una elección que tiene resultado cantado

• La octava presidencial desde 1983.
• Quinta con balotaje.
• Siete fórmulas.
• Se eligen nueve gobernadores

Cristina de Kirchner cerró ayer su campaña con un acto de inauguración de una fábrica de pastas en Tortuguitas, partido de Malvinas Argentinas (Pcia. de Buenos Aires) acompañada por el candidato a gobernador Daniel Scioli y el postulante a intendente Luis Vivona.
Cristina de Kirchner cerró ayer su campaña con un acto de inauguración de una fábrica de pastas en Tortuguitas, partido de Malvinas Argentinas (Pcia. de Buenos Aires) acompañada por el candidato a gobernador Daniel Scioli y el postulante a intendente Luis Vivona.
Con siete ofertas presidenciales, pero con un resultado puesto desde hace semanas, casi 29 millones de electores estarán este domingo habilitados para votar en todo el país: elegir presidente, renovar media Cámara de Diputados, un tercio del Senado y nueve gobernadores.

Sin dudas sobre el premio mayor, la octava elección de presidente desde el retorno democrático en 1983, y quinta desde que rige el balotaje a la Argentina -se gana con el 45% o con 40 puntos si el segundo tiene menos de 30-, deriva sus intrigas a capítulos menores. Nunca antes hubo segunda vuelta.

Los interrogantes del domingo, en rigor, se enfocan en cuestiones periféricas: el porcentaje de Cristina de Kirchner, el segundo lugar, potenciales retiros, la pulseada mendocina, donde se juega el destino de la UCR y, entre otros, el posible retorno de la izquierda al Congreso.

Veamos:

1. Camino a un triunfo arrasador, uno de las expectativas gira en torno al porcentaje que obtendrá la candidata a la reelección. A simple vista, según los sondeos conocidos hasta última hora, aparece a un trecho largo de superar el 61,85% que consiguió Juan Domingo Perón en septiembre de 1973. Puede, eso sí, convertirse en la segunda más votada de la historia y, además, en ser quien se anote un récord menor: ser quien obtuvo la diferencia más holgada respecto del segundo. Además, Cristina de Kirchner marcha a ser el tercer presidente argentino en sucederse a sí mismo junto con Juan Perón y Carlos Menem.

2. El caudal de votos que obtenga el FpV tiene una relevancia mayor más allá de la estadística y el Guinness criollo: si supera el 55%, el oficialismo quedará a un tranco chico de arrancar diciembre con quórum propio en la Cámara de Diputados, con lo que el oficialismo recuperaría las mayorías en el Congreso que perdió tras el derrape electoral, post 125, de junio de 2009.

3. De dudosa trascendencia, también flota el interrogante respecto de qué candidato quedará segundo (ver nota aparte). Aunque salvo Duhalde, los demás han tenido derroteros olvidables -ver nota aparte-, el binnerismo, que rankea para ubicarse en ese sitial, se embala con el imaginario de que les servirá como base para construir una oposición anti-K.

4. En paralelo, para algunos candidatos la elección puede ser la antesala de un retiro voluntario o no: el derrumbe de Elisa Carrió, que cayó del 23% en 2007 al 3,7% en agosto, y la baja performance de Eduardo Duhalde y de Ricardo Alfonsín los ubica con preferenciales chances para encabezar el pelotón de los crucificados.

5. A otros, como Jorge Altamira, que logró sobrevivir a las primarias, el domingo puede regalarles una novedad: el regreso de la izquierda al Congreso nacional luego de años de ausencias de delegados trotskistas en el Parlamento. Los últimos fueron Luis Zamora y Patricia Walsh, que tuvieron bancas hasta 2005.

6. La UCR, como partido integral, tiene una batalla trascendental en Mendoza: allí, el domingo, el radical Roberto Iglesias enfrenta al peronista Francisco «Paco» Pérez en un duelo cerrado por la gobernación. Ese partido perdió, este año, dos provincias: una en manos de una vertiente anti-K, Catamarca, y otra manejada por un K, Río Negro. Retuvo, en cambio, tres ciudades importantes: Santa Fe, Córdoba y Mendoza. Con un triunfo, Iglesias -que se despegó ostensiblemente de Alfonsín- podría darle un respiro a la UCR.

7. Otra intriga la ofrece Vicente López, distrito del conurbano fronterizo con la Capital Federal, donde se enfrentan Enrique «Japonés» García, otro radical K, y Jorge Macri, postulante del PRO. Esa contienda tiene un valor adicional: puede convertirse, en caso de que gane el primo Jorge, en la primera experiencia exitosa del macrismo fuera de Capital. Fue, es cierto, sorpresiva y positiva la performance de Miguel Del Sel en Santa Fe, pero no ganó. En Vicente López esa chance está más cercana.

8. También en el conurbano bonaerense anida una intriga: Jesús Cariglino se convirtió en el único intendente peronista que desafió pública y abiertamente a la Casa Rosada al saltar desde el espacio K a un armado aliado a Duhalde. Esa elección se ubicó entre los atractivos del domingo, porque, además, pone a prueba hasta qué punto un intendente puede derrotar a Cristina, que bancó al funcionario nacional Luis Vivona y hasta eligió ese distrito para su último acto de campaña antes de la veda.

9. En torno a Daniel Scioli se teje otro interrogante. El caudal que obtenga el gobernador, que se proyecta con amplia ventaja por encima de Francisco de Narváez, Margarita Stolbizer y Eduardo Amadeo, tiene relevancia para el poroteo interno de los K en la comparación respecto de lo que obtenga Cristina de Kirchner, quien, de todos modos, colectará de dos lados: la lista de Scioli y la que encabeza Martín Sabbatella. Pero para el gobernador hay un dato más importante: puede recuperar la mayoría en la Legislatura, una señal de calma en una convivencia que se presume accidentada con el kirchnerismo.

10. El último interrogante del decálogo se refiere a la concurrencia a la elección. Para las primarias del 14 de agosto había sospechas de baja asistencia que no fueron tales: al final votó algo más del 78% del padrón. La intriga volvió a instalarse en estos días frente a lo que se percibe como una elección carente, prácticamente, de sorpresas.

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