27 de junio 2016 - 01:07

Las urnas no calman el escepticismo

Madrid - Para los madrileños este fin de semana resultó intenso. Y no sólo por el sofoco que produce el calor. Es que tuvieron que matizar el descanso y el paseo de uno de los fines de semana largo más esperados del año -feriado puente de San Juan- con la crudeza que impone la realidad derivada de la política: el viernes se anoticiaron de la despedida de Reino Unido de la Unión Europea y ayer tuvieron que volver a concurrir a las urnas, con muchas dudas y una certeza, la de que quizá nada cambie demasiado. "Que esto es de risa. Como no se pongan de acuerdo, espera y verás que en diciembre tenemos que votar por tercera vez", exageraba sobre el cierre de la votación Antonio, un madrileño de 71 años, paseando por la Plaza Descalzas.

A la hora de escribir estas líneas y con la votación recién cerrada, lo que se escuchaba en las calles eran manifestaciones de escepticismo respecto de lo que pudiera ocurrir, o mejor dicho, cambiar para el ciudadano de a pie cualquiera fuera el veredicto. Así y todo, la concurrencia a las urnas fue importante -en el orden del 70 %-. Importante para una ciudadanía que no está obligada a votar y que de todos modos repitió el porcentaje de diciembre. Ello implica, claro, un grado de politización elevado, que se manifiesta también en el habla cotidiana.

En la escuela Emperatriz María de Austria, en el distrito 11 Carabanchel, a dos cuadras de la Plaza Elíptica, fue posible advertir las similitudes y diferencias entre un lugar de votación en Buenos Aires y uno en Madrid. Escuelas y colas en ambos casos, esto último a pesar de que una parte de la ciudadanía puede emitir su sufragio por correo. Pero los cuartos oscuros no gozan del espacio ni de la privacidad que en la Argentina. Hay apenas un par de pequeños cortinados improvisados alrededor de una mesa, que sólo usan algunos, ya que la mayoría de la gente trae su sobre preparado. Y para el que no, en una mesa, al lado de las autoridades de la votación, están las pilas de todas las boletas, blancas, y escritas con la misma tipografía. No hay temor al robo de boletas, ni tampoco tentaciones de voto electrónico.

En esa escuela, a las dos de la tarde había votado el 30% del padrón, igual que seis meses atrás, por lo que los fiscales allí presentes coincidían en anticipar casi una réplica en el comportamiento de diciembre. Tranquilos y cordiales entre ellos, respondieron las consultas de esta cronista el del PP, la de Ciudadanos y el del PSOE. Al margen, y con llamativo look "psicobolche", el representante de Podemos.

Rafael Conde, fiscal por el PSOE y candidato a senador, confirmó una percepción: el ciudadano español común ve lejos lo del "brexit", no lo siente como una amenaza en este momento. "Reino Unido siempre ha estado con un pie afuera. Para estar así, pues que se vayan". Joder.

Enviada especial a Madrid

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