25 de julio 2011 - 00:00

Le cabría una pena de 21 años

Rescatistas trasladan el cuerpo de una de las víctimas de la isla de Utoya. Critican que la Policía demoró casi 50 minutos en llegar al lugar de la masacre.
Rescatistas trasladan el cuerpo de una de las víctimas de la isla de Utoya. Critican que la Policía demoró casi 50 minutos en llegar al lugar de la masacre.
Oslo - Noruega, donde no existe la pena de muerte, es uno de los pocos países en haber eliminado también la cadena perpetua a la cárcel: por esta razón, Anders Behring Breivik, responsable del doble atentado del viernes que costó la vida de 93 personas, podría ser condenado a un máximo de 21 años de prisión.

Para comprender el shock que la matanza del viernes generó en Noruega basta recordar que el número de muertos del doble atentado es tres veces superior al promedio anual de homicidios en el país escandinavo. Además, las cárceles de Noruega son las más modernas del continente, ya que muchos países cuentan con sistemas carcelarios mucho más represivos.

En Noruega, la pena de muerte fue abolida definitivamente en 1979 y la última ejecución se remonta a 1948, tres años después de la condena a muerte de Vidkun Quisling, jefe del Gobierno colaboracionista (1942-1945) durante la ocupación nazi.

Sin embargo, son muchos los noruegos que ante los hechos manifestaron su perplejidad por las normas vigentes. En Facebook aparecieron decenas de páginas contra el extremista noruego, y en algunos casos se pidió la pena capital.

En las calles de Oslo, la gente dice que sigue siendo contraria a la pena capital, pero al mismo tiempo quisiera que Breivik fuera a la cárcel por más de 21 años: «Personas como él no deberían volver nunca más a caminar entre la gente normal», afirmó Mustafá, un joven noruego-iraní propietario de un kiosco de diarios en el centro de la capital.

El derecho noruego, tras la revisión de la pena, permite mantener en prisión a un detenido más allá de los 21 años por un plazo de cinco sin el reo es considerado aún como peligroso por los expertos.

A la par que los noruegos se plantean qué es lo que sucederá con Breivik, también se preguntan por qué la Policía arribó con tanta demora a la isla de Utoya.

El primer aviso que llegó a la fuerza sobre lo que estaba ocurriendo en la isla fue a las 17.26. Sin embargo, no fue hasta las 17.38 cuando las autoridades locales de la población más próxima a Utoya enviaron la primera alerta a los agentes. El equipo de seguridad llegó a las 18.25, y sólo dos minutos más tarde el asesino se entregó sin oponer resistencia.

Transcurrieron 47 minutos desde que la Policía recibió el aviso hasta que Breivik fue detenido, lapso en el que tuvo tiempo de ejecutar a decenas de personas. «Tenía dos armas y una gran cantidad de municiones. La detención impidió que siguiera cometiendo más asesinatos», afirmó el jefe del Estado Mayor, John Fredriksen.

A su turno, el jefe de Policía, Sveinung Sponheim, confirmó que Breivik mató a un guardia de seguridad antes de comenzar la masacre contra los jóvenes del campamento del Partido Laborista y explicó que no había más policías en la isla porque la visita del primer ministro, Jens Stoltenberg, no estaba programada hasta el día siguiente.

Agencia ANSA

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