11 de diciembre 2009 - 01:01

“Llegó el momento de dar protección a la clase media”

• ENTREVISTA AL CANDIDATO OFICIAL Y EX PRESIDENTE EDUARDO FREI

Eduardo Frei intenta llegar por segunda vez a La Moneda. En busca de evitar la dispersión del voto de la Concertación ha adoptado un lenguaje progresista que no se condice del todo con su trayectoria moderada.
Eduardo Frei intenta llegar por segunda vez a La Moneda. En busca de evitar la dispersión del voto de la Concertación ha adoptado un lenguaje progresista que no se condice del todo con su trayectoria moderada.
Santiago (enviado especial) - A las 22.15 del miércoles, Eduardo Frei culminó su último discurso de campaña en Santiago, ante unas 5.000 personas reunidas en el barrio La Cisterna. Ayer dedicó el cierre proselitista a la ciudad de Concepción, segunda del país, y ya no queda tiempo para más. Acaba de decir a la multitud que se siente heredero de tres presidentes del siglo XX. Pedro Aguirre Cerda (1938-1941, radical electo por el Frente Popular), Eduardo Frei Montalva (1964-1970, padre del candidato, emblema de la Democracia Cristiana, envenenado por agentes de Augusto Pinochet en 1982) y Salvador Allende (1970-1973), de quien, en su momento, el postulante oficialista estuvo en las antípodas. Irrumpe el corazón de la militancia en la noche santiaguina: «Chi-Chi-Chi, le-le-le; Par-ti-do-So-cia-lis-ta-de-Chi-le». Frei escucha y alcanza a decir. «Partido Socialista, en el corazón.». Toda una curiosidad. Minutos después, detrás del escenario, en la hora más difícil de la Concertación gobernante, Eduardo Frei responde en exclusiva para Ámbito Financiero.

Periodista: Más allá de los resultados del domingo, la Concertación ya no será la misma.

Eduardo Frei:
Si nos mantuviéramos igual que hace 20 años, estaríamos en el cementerio. Tenemos que ser capaces de reinventarnos con una nueva propuesta. Chile es muy distinto de lo que era hace veinte años, puede recorrer sus calles y sus barrios, y lo notará. Éste es otro país, por lo que tenemos que ser capaces de asumir los nuevos retos; llevar derechos y deberes adonde no los había y, sobre todo, darles protección a las clases medias. Hace 20 años, cuando teníamos un 45% de pobreza, habría sido una ilusión. Cada Gobierno ha marcado una etapa, un crecimiento. Estoy convencido de que al Chile de mañana lo vamos a conducir las fuerzas progresistas.

P.: Sebastián Piñera también menciona la necesidad de proteger a los que más necesitan. ¿Qué le responde?

E.F.:
Cuando ellos fueron Gobierno, no lo hicieron. ¿Por qué lo dicen ahora en la campaña? En la crisis de 1982, les quitaron el sueldo a los jubilados, a los profesores y a los empleados públicos. Perdimos u$s 25.000 millones. ¿Quién pagó la deuda? Los que tienen menos. Ellos siempre han hablado de tener un Estado más chico y ahora, por razones electorales, están sumándose (a estas propuestas) porque saben que la presidenta Michelle Bachelet ha logrado altísimo apoyo con la cobertura social.

P.: ¿Habrá un acuerdo programático con Marco Enríquez-Ominami (independiente, tercero en las encuestas) y Jorge Arrate (izquierda, cuarto)?

E.F.:
Eso lo hablaremos el lunes.

P.: ¿Cómo se siente ante el reconocimiento judicial de que la muerte de su padre fue un homicidio?

E.F.:
Con un gran dolor familiar, pero con tranquilidad de espíritu, porque después de 27 años se ha sabido la verdad. Es un ejemplo de que Chile, a pesar de los tiempos pasados, va descubriendo la verdad. Por eso tiene que haber justicia y que los tribunales sigan operando, que no haya leyes de amnistía ni de punto final como en tantos países. Verdad, justicia y memoria histórica son fundamentales para una reconciliación profunda del pueblo chileno.

P.: ¿El descubrimiento de las causas de la muerte de su padre cambió su visión sobre la necesidad de verdad y justicia?

E.F.:
Siempre lo hemos sostenido. En mi Gobierno hemos hecho la mesa de diálogo y leyes especiales para todas las personas damnificadas. Propusimos, y no fue aprobado por el Parlamento, nombrar jueces con fueros especiales para avanzar en los procesos. En 2000, con la nueva composición de la Corte Suprema, producto del cambio en la Justicia que hicimos, eso se pudo lograr. El caso de Frei Montalva se ha conocido precisamente porque hubo un juez con dedicación exclusiva por muchos años.

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