10 de septiembre 2015 - 00:14

Llegó a la Corte pelea por silla decisiva en Casación

• EL DESTINO DEL MÁXIMO TRIBUNAL PENAL SE DISCUTE EN EL CUARTO PISO.
• ESTRATEGIAS.

Ricardo Lorenzetti, Luis Cabral y Raúl Pleé
Ricardo Lorenzetti, Luis Cabral y Raúl Pleé
El planteo del juez Luis María Cabral contra su remoción de la Casación Penal federal decidida por el Consejo de la Magistratura llegó a la Corte Suprema. El mismo debate incluye la discusión sobre la ilegalidad de la designación del conjuez Claudio Vázquez. Semanas atrás la Cámara en lo Contencioso Administrativo decidió no reponer a Cabral, pero entendió como inconstitucional el nombramiento de Vázquez.

Ahora esa instancia habilitó el recurso para que el caso llegue a la Corte. El arbitraje del máximo tribunal vuelve a aparecer en una cuestión decisiva.

Los camaristas del fuero contencioso concedieron (Clara do Pico y Rodolfo Facio) el recurso sin resolver si este trámite era con efecto suspensivo o devolutivo. Fue preciso que los abogados del estudio Cassagne, que representan a Cabral, enviaran un pedido de aclaratoria. La respuesta, como era de esperar, fue más política que técnica: vía suspensiva. O sea que Vázquez puede permanecer en la Casación hasta que la Corte decida. Los abogados de Cabral habían alertado en su pedido que si el carácter era suspensivo, la cautelar perdería su naturaleza central: los plazos y la urgencia.

El primero en acudir a la Corte apenas detonó la polémica de las subrogancias en la Casación fue el camarista Juan Carlos Gemignani, que solicitaba que el tribunal se expidiera sobre el caso. En esa ocasión la Corte pidió que el planteo llegara no por vía administrativa, sino por la vía jurisdiccional. A las tres semanas el fiscal general Raúl Pleé llegó por ese camino hasta el cuarto piso, con el objetivo de que se declarara inconstitucional la ley de subrogancias. Ayer llegó el reclamo de Cabral que está focalizado en la presencia de Vázquez en la Casación. Nada parece indicar que si la Corte entiende inconstitucional la presencia del conjuez, esta decisión se extienda a los otros dos conjueces Norberto Frontini y Roberto Boico. Por cierto: de concretarse este escenario, ya Vázquez no tendría excusas para abandonar el primer piso de Comodoro Py porque su argumento es que los camaristas del fuero contencioso, que votaron contra su designación, están por debajo del escalafón de la Casación.

La llegada del caso a la Corte pone en alerta a sectores del kirchnerismo porque allí ha crecido la tesis de que Ricardo Lorenzetti podría emitir una señal al interior del Poder Judicial e inclinar a la Corte contra el nombramiento del conjuez. Un equilibrio que, por otro lado, seguiría preservando a la Corte de declarar inconstitucional toda la ley de subrogancias. Es algo necesario si se considera que antes de ir al Congreso el borrador de esa ley llegó al cuarto piso.

Sin embargo, existen otros asuntos más sensibles: hasta qué punto la Corte puede erigirse como árbitro del concurso destinado a cubrir cuatro vacantes en la Casación Penal federal. 

La Sala I de este tribunal, ahora ocupada por subrogantes, tiene que resolver el pacto con Irán, revisar la sentencia de la causa por los supuestos sobornos en el Senado (un colaborador del arrepentido Pontaquarto circula por el tribunal con un documento con argumentos para reabrir el caso) y, la cuestión más espesa, el destino final del caso Hotesur.

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