8 de octubre 2014 - 00:00

Lo que se dice en las fábricas

Los dos altos gerentes de sendas plantas de producción de alimentos estaban contentos. Los empresarios salían satisfechos del almuerzo que ayer había organizado el ministro de Economía, Axel Kicillof, para explicarles los planes oficiales para el sector para los próximos meses. Sucede que los gerentes iban esperando otra ametralladora de críticas y protestas contra las "corporaciones" y las "alzas de precios" y lo que se encontraron fue una especie de "minué (según la propia definición del máximo responsable de una empresa de capitales argentinos pero con alto nivel de exportador) donde "casi casi el ministro nos pide perdón por la situación". Insistían los dos empresarios, mientras compartían auto hacia las plantas en la Panamericana, en afirmar que al menos por las frases escuchadas, fue el mejor encuentro con el ministro de Economía desde noviembre pasado. Kicillof los había recibido con una sonrisa acompañado por la Coordinadora de la Industria Alimentaria (COPAL) junto al secretario de Comercio, Augusto Costa, y los subsecretarios Ariel Langer y Paula Español.

• Antes, el ministro les había dicho que "para el modelo de país que este Gobierno defiende, es esencial que la industria alimentaria crezca, tanto en el consumo interno como en la colocación de sus productos en el mercado externo". Unos días antes el acercamiento había sido más cercano aún. Cuentan en la industria que las negociaciones para la nueva etapa del programa Precios Cuidados, la que completará el año 2014 con el período octubre, noviembre y diciembre, terminó bastante bien, con acuerdos de alzas de un 5% en promedio para todos los productos del plan. Incluso se habló de incorporar algunos bienes vinculados al verano a los mismos precios que se ubicaban en las góndolas hasta septiembre. En total estarían involucrados unos 411 productos y la clave del acuerdo es el resto de las góndolas: los precios, prácticamente, estarían prudentemente semiliberados; "y fuera de las mediciones del INDEC", sonreían cómplices los dos empresarios.

Día de lanzamiento en el Faena de Puerto Madero de los primeros celulares de marca nacional. Son los de la compañía BGH, histórica de la familia Garfunkel y hoy una de las mayores productoras de electrodomésticos del país, que con el expertise que le dio ser los fabricantes de celulares para marcas internacionales presentó una línea de equipos con una marca propia y local: Joy. Según aseguraron, planean vender una primera tanda de 100.000 equipos fabricados en Tierra del Fuego, todos bajo la modalidad de liberados. Surgió un dato fiscal y financiero clave. El Gobierno ya tendría la información proveniente de las principales tres empresas de telefonía (Personal, Movistar y Claro) de que si continúa el cronograma tal cual fue determinado originalmente para la apertura del servicio de G4 podrían ingresar al país no menos de 1.500 millones de dólares antes de fin de año. El dinero estaría garantizado por parte de las tres empresas y, a esta altura, son dólares que le vienen más que bien a las cuentas del Central. Además, según los datos que aportaba el secretario de Comunicación Norberto Berner, para el primer semestre de 2015 llegarían otros u$s 1.200 millones más de piso.

• Cierta sorpresa causó entre los empresarios locales la decisión del Gobierno de subir los aranceles para la importación de ciertos productos como juguetes, kiwi, atún, fuegos artificiales, reproductores de sonido y audio, instrumentos musicales, instrumentos quirúrgicos, cepillos de dientes y bolígrafos. No porque la medida no haya sido esperada, sino por la variedad de los productos seleccionados por el Gobierno para imponerles trabas. Lo que causaba curiosidad es que la mayoría de las importaciones de estos bienes corresponden a ingresos provenientes desde China y, en teoría, tendrían los dólares de ingresos garantizados a partir del "swap" firmado con el país oriental hace unos meses, con lo que no producirían mayores problemas para la cuenta comercial que tanto preocupa al Gobierno. Uno de los empresarios importadores, que también fabrica en la Argentina y mantiene una cuenta equilibrada de uno a uno, le encontraba una justificación a una especie de venganza local. "Parece que los chinos vienen medio retrasados con la liquidación del swap y habían prometido que para esta época ya habrían girado no menos de u$s 500 millones, dinero que está sin aparecer. La idea local es ir trabando más importaciones chinas, al menos hasta que los dólares se giren".

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