Tiempos de gran cautela en Wall Street, y no es para menos. Por primera vez se habla seriamente de la posibilidad de un default por parte de los Estados Unidos, aunque nadie lo cree en verdad posible. Lo que les preocupa a los analistas e inversores es la posibilidad de que la deuda norteamericana pierda el estatus de «libre de riesgo», es decir que pierda la categoría AAA, la más alta posible del mercado. Las especulaciones van en esa dirección. ¿Es realmente grave una disminución de la nota? Sería, indudablemente, un cambio del paradigma en relación con el orden financiero de las últimas décadas, pero aún así el impacto resultaría limitado. El ejemplo más cercano es el de Japón, que sufrió una rebaja de su nota a fin de enero desde AA. Hoy los bonos nipones rinden apenas el 1,1% y el yen se sigue fortaleciendo contra el dólar. Por otra parte, a diferencia de los problemas de solvencia que muestran las economías periféricas en Europa, en Estados Unidos la traba es hoy exclusivamente política.
Los pronósticos que especulan con escenarios en caso de un default norteamericano son, con razón, apocalípticos. Crédit Suisse, por ejemplo, pronosticó una caída del 30% como mínimo en Wall Street y un derrumbe de la actividad económica. El banco, por otra parte, consideró que las chances de una rebaja de la nota llegan al 50%. Pero también hay que considerar los impactos «colaterales», por ejemplo en América Latina, donde la mayoría de los bancos centrales invierte las reservas acumuladas en los últimos años en bonos norteamericanos.
No sólo la deuda norteamericana demostró gran firmeza en las últimas semanas, confirmando que los bonos del Tesoro continúan siendo el refugio favorito para los inversores. También los títulos argentinos se mostraron firmes, en especial las series en dólares, pero también las nominadas en pesos. Sucede que aun a pesar de la cercanía de las elecciones presidenciales y del aumento de la fuga de capitales, la capacidad de pagos por parte del Gobierno no corre mayores peligros. Al menos no en el corto plazo, ya que se utilizan las reservas del Banco Central para hacer frente a los vencimientos. La semana próxima será el turno de u$s 2.300 millones por vencimiento de capitales del Boden 2012, que el año que viene se terminará de pagar. Es el principal pago del año que tiene por delante el Gobierno, en realidad junto a una suma parecida que tendrá que pagar el 15 de diciembre por el cupón PBI. Las altas cifras de crecimiento que sigue divulgando el INDEC mantienen el atractivo de este activo, cuyo pago está relacionado con el nivel de actividad económica.
Las reservas del Banco Central son monitoreadas con atención por el mercado, ya que no crecieron a lo largo del año y sufrirán una caída significativa a mediados de la semana próxima por el pago de los Boden. La intención de la autoridad monetaria es que permanezcan todo lo posible por encima de los u$s 50.000 millones (hoy se ubican levemente por sobre los u$s 52.000 millones). No será una tarea fácil, ya que en el segundo semestre se liquidan menos dólares por motivos estacionales y es de esperar que se mantenga firme la demanda de divisas. Desde el BCRA aclaran, ante algunas versiones que circularon en los últimos días, que no le pidieron prestados fondos al Banco de Basilea ni a otros bancos europeos, tal como en su momento había hecho Martín Redrado para evitar una pérdida exagerada de divisas.
Para los que observaban escépticos la evolución de las acciones de redes sociales de internet en Wall Street, el tiempo va demostrando que por ahora está lejos de tratarse de una nueva burbuja. Así lo demuestran las acciones de Linkedin, la red de profesionales por la web. Tras una suba inicial y posteriores ventas, ahora volvió a niveles máximos. El precio de la oferta inicial (o IPO) fue de u$s 45, pero ya superó los u$s 100. La acción de Apple superó los u$s 400 para luego retroceder levemente. Sin embargo, la fiebre por sus productos, especialmente en China, seguiría empujando el precio. Al mercado no le importó demasiado la prohibición para negociar el iPhone en la Argentina.
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