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Lo único que se puede hacer hoy es devaluar o despedir
El plan es tan absurdo que hasta da vergüenza ajena opinar desde lo técnico. Pero hagamos el esfuerzo. Los $ 7.500 millones ya están financiando algo. No es que están en la bóveda de los bancos matándose de risa. Seguramente son préstamos al sector privado que serán cancelados por los bancos ya sea que acepten o no prestar a pérdida como quiere el Gobierno de acuerdo con el programa anticrisis. En el primer caso, el producido en dinero de la caída del crédito privado irá a financiar la compra de autos, electrodomésticos, etc., que harán otros miembros del sector privado. En el segundo, perderán los depósitos a manos del Banco Nación para que éste sea el que otorgue los créditos del plan o dirija el dinero para cubrir el «boquete» que tiene el programa financiero del Gobierno para 2009. Probablemente éste sea el verdadero objetivo del programa así como antes eliminaron a las AFJP.
Por la parte de los plazos fijos que están depositados en el Banco Nación ($ 2.700 millones), todo será una decisión estratégica y política acerca de con qué nivel de quebranto se lo quiere hacer trabajar al gigante financiero del Gobierno. Finalmente, por los $ 3.000 millones de títulos del BCRA que están en cartera del Nación, contra los mayores préstamos que eventualmente podría otorgar luego de vender los bonos, habrá una pérdida de la misma cuantía en las reservas internacionales, con lo que queda incierto el impacto sobre el riesgo-país y el deseo de asumir más riesgo argentino por parte de los que toman préstamos.
Además, el paquete es insignificante desde el punto de vista del tamaño porque sólo representa el 1,3% del PBI (aunque al borde del default como estamos, mucho más no se puede hacer) y perdidoso para el Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Régimen Previsional Público por dos motivos. Por un lado, la tasa pasiva que el Gobierno decidió cobrar por sus depósitos es de sólo el 11%, bien por debajo de la inflación y devaluación esperadas (y después se quejan de las pérdidas que las AFJP les generaron recientemente a sus afiliados). Por otro, usar hoy el dinero de los futuros jubilados para dar préstamos a particulares para que compren bienes de consumo durable en el medio de una recesión que recién empieza es muy riesgoso para la «sustentabilidad del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Régimen Previsional Público».
Lo que el ministro de Economía en las sombras, Néstor Kirchner, no entiende es que nosotros no tenemos ninguna chance de hacer políticas neokeynesianas y heterodoxas como a él le gusta decir. La Argentina hoy es como una empresa que en la etapa de vacas gordas se gastó en cosas superfluas (salarios, jubilaciones, obra pública) toda la ganancia por precios del producto que vende extraordinariamente altos (causados por un evento que no maneja que era el dólar regalado en el mundo), que ahora se desplomaron un 50% y encima su demanda ha caído espectacularmente (las exportaciones en cantidad caerán un 4% en 2009). Y, por si fuera poco, todo eso ocurre estando la empresa (el Estado) al borde de la cesación de pagos (el riesgo-país anda por los 1.800/2.000 puntos básicos).
En ese contexto, lo único que podemos hacer hoy es decidir cuánta baja de salarios reales (devaluación) haremos o cuántos trabajadores vamos a despedir (desempleo) o cuánta plata pondrán los accionistas (baja del gasto público). Cualquier otra cosa que se anuncie, luego del desastre que se hizo aquí en los buenos tiempos, son simples campañas de marketing para tapar presiones a los privados y, de paso, mostrar un Gobierno activo en épocas de elecciones en el medio de la sequía económica.


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