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Los argentinos quieren aprender
El clima bien neozelandés -llovizna molesta- no frenó el entusiasmo de quienes demostraron que aprender es algo necesario en todo momento. Desde el exentrenador de Los Pumas Marcelo Loffreda hasta el entrenador del seleccionado de Buenos Aires, Mariano Bosch, pasando por grupos grandes de clubes como Belgrano, CUBA, el Buenos Aires Cricket o el mismo SIC hasta entrenadores llegados de Córdoba y de equipos juveniles, llenaron la carpa que se dispuso en la sede del último campeón de la URBA.
Con gran esmero -y una clarísima traducción de los ex Pumas Diego Albanese y Tomás de Vedia- los neozelandeses buscaron compartir con tantos entrenadores argentinos sus conocimientos y la forma en que en el país de los campeones del mundo se vive este deporte.
Comparación
«El rugby en Nueva Zelanda es como el fútbol acá», hacía la analogía Darryl Suasua. «Es una cuestión tan importante que en el colegio entre los deberes para el hogar ponen: hacer 10 pases a la derecha, diez pases a la izquierda. Y son tareas que tienen que desarrollar con sus padres para lograr que ellos sean entrenadores de sus hijos en la primera etapa de desarrollo».
La elección del rugby neozelandés para estas clínicas
-se está hablando de un tercer Rugby Forum para la semana entre los tests contra los All Blacks y los Wallabies y llevarlo a distintas provincias- viene por la claridad conceptual del mejor rugby del mundo.
«Hay que hacer lo simple, muy bien», dijo en un momento de las casi 10 horas de duración Tana Umaga, que con una predisposición envidiable se sacó cientos de fotos. Sin ser tan requeridos por los entrenadores para el recuerdo, los otros tres visitantes impusieron un enorme respeto a partir de lo que enseñaron. Aunque ellos prefirieron siempre hablar de compartir.
Las jornadas de Rosario y San Isidro tuvieron la misma agenda teórica y práctica.
Realidad
En la teoría, con claros ejemplos de video, el sistema de videoanálisis Sportstec deslumbró por su celeridad y precisión. La informática aplicada al deporte es hoy tanto una realidad como una necesidad; la mayoría de los clubes del Grupo 1 de la URBA utiliza el sistema que también usan Los Pumas y River Plate.
Jugadores juveniles ayudaron en el SIC. La sonrisa de esos jóvenes era tan ancha como los hombros de Umaga, que pareciera estar físicamente listo para entrar a una cancha mañana mismo si fuere necesario.
Su contagiosa alegría fue compartida por todos quienes, en dos ciudades argentinas, se llevaron enseñanzas y experiencias. Pudieron compartir el mejor rugby del mundo con algunos de sus mejores cultores. Y se convencieron de que lo importante es hacer lo simple muy bien.


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