25 de mayo 2011 - 00:00

Los K tributarios de otra fractura ajena

La ruptura entre Ricardo Alfonsín y Hermes Binner, que anoche en los cuarteles de los dos se juzgaba irreversible (ver nota en pág. 9), tuvo como observador privilegiado, y a simple vista, como primer beneficiado al Gobierno y a su -inevitable- candidata, Cristina de Kirchner.

La fuga de fallidos presidenciables, en particular Mauricio Macri y Pino Solanas, fue facturado por los K desde lo anímico. Su relato fue que esos dos dirigentes desistían de la competencia nacional por una razón básica: palpaban imbatible a la Presidente.

Sin embargo, más allá del triunfalismo que gobierna las pasiones oficiales, al diezmarse las variables opositoras, surgió otro componente: que uno de los rivales, se recorte como la figura anti-K por excelencia y logre un riesgoso efecto polarización.

Sin Macri en el ring y con Eduardo Duhalde aplastado por un techo electoral demasiado bajo, Ricardo Alfonsín -aun con sus vulnerabilidades y tropiezos- rankeaba para instalarse como ese competidor exclusivo. Ese diagnóstico fue, ayer, herido de muerte.

Costo simbólico

¿Cuánto pierde la UCR sin el socialista como asociado? En números, salvo en la Santa Fe que gobierna el PS, la incidencia es mínima. El costo es, sobre todo, simbólico porque empuja a Alfonsín a una alianza donde su único socio es Francisco de Narváez.

Fracasó -estaba, de raíz, condenado al fracaso- «Ricardito» al argüir que el pacto con el exsocio de Macri se acotada a Buenos Aires. No sólo es el mayor territorio electoral sino que es, sobre todo, una base esencial para cualquier proyecto político y de poder.

Presume, de todos modos, que en el escrutinio certificará su olfato de que una alianza con De Narváez mejora la cosecha de votos que hubiese logrado con, por caso, Margarita Stolbizer como rival de Daniel Scioli. A su lado van más lejos: creen que, en el tránsito, Binner se deshojará.

Juzgan, en la UCR, que el ensamble entre Binner, Solanas, Stolbizer, Luis Juez y Víctor De Gennaro, derrapa en un aspecto: los tres distritos -Capital, Córdoba y Santa Fe- donde ese combo acumula votos, sufragan antes de octubre, lo que diluye el arrastre hacia arriba.

En el socialismo, prefieren ojear otra Biblia: sostienen que eventuales victorias en Santa Fe y Córdoba, o un más improbable festejo en Capital, servirían para instalar a ese bloque como la principal oferta opositora para octubre, relegando a Alfonsín.

Repartos

Así y todo, el bolso del que se nutrirán Alfonsín y Binner, en caso que se anoten como presidente, será el mismo. Si el repliegue en la Ciudad de Pino Solanas pareció beneficiar donde la UCR y el PS eran aliados, la ruptura revive el escenario de atomización.

Eso, al menos, festejó -sin estridencias, es cierto- el kirchnerismo: que la división del voto de la progresía anti-K, aun sin redireccionar votos hacia Cristina de Kirchner -algo que ocurrió, según las propias encuestas macristas, cuando se bajó Macri-, la favorece al diluir la identidad de un competidor que pueda derrotarla.

En otro escalón, menor, el Gobierno centralizó la mirada sobre la ruptura Binner-Alfonsín como una puerta por donde, en julio, podría filtrarse Agustín Rossi para ganar la gobernación de Santa Fe, si el PS y la UCR extienden la fiebre fracturista a la provincia.

Ese escenario puede potenciar los esfuerzos de la Casa Rosada para atar a las tribus del PJ santafesino que, en conjunto, superaron levemente -algo más de 20 mil votos- a las tres ofertas del Frente Progresista, que compitieron el domingo último.

En las últimas horas, los ministros Aníbal Fernández y Florencio Randazzo llamaron a Omar Perotti, la sorpresa de la elección, que colectó unos 200 mil votos y, si no se computan las urnas de Rosario, ganó la elección. Fue, por eso, quien más capturó en el interior y la zona norte.

Sin esa adhesión, Rossi parece en emergencia. Anoche, se sugería que Perotti sería propuesto por Balcarce 50 como primer diputado nacional por Santa Fe, un operativo de seducción para conseguir que el intendente de Rafaela se suba, de lleno, a la campaña de Rossi.

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