El arrebato de decadencia en el exclusivo barrio de Mayfair es tan sólo un ejemplo de lo presente que está el dinero ruso en la ciudad del Támesis. Sin el rublo, Londres tendría un aspecto bien diferente.
El club de fútbol Chelsea se encuentra en la cúpula europea gracias a las inyecciones del multimillonario Roman Abramovich y los superyates en la ribera del Támesis están en manos rusas. Y en los prestigiosos hospitales privados se presentan muchas informaciones en cirílico.
Desde hace tiempo es un secreto a voces que una gran parte de los millones del gas y el petróleo rusos se invierte en Londres, a menudo en forma de costosos inmuebles en barrios exclusivos. Pero también los bancos de la City mueven los petrodólares rusos para ganar aún más dinero. Legiones de abogados especializados en empresas, asesores e intermediarios financieros ganan abundantes cantidades de dinero con todo este tráfico.
Y el Gobierno también facilita las cosas, pues en los últimos años, según cifras oficiales, el Ministerio del Interior concedió la denominada "visa de inversor" a más de 400 ricos de Rusia. A cambio, los extranjeros tienen que invertir un mínimo de un millón de libras en bonos del Tesoro.
Eso explica la buena acogida a los ricos rusos en el Reino Unido y también el hecho de que en Downing Street sean pocas las ganas de imponer sanciones económicas a Rusia por la crisis de Crimea.
En los blogs económicos de Londres se especulaba ayer que en realidad fue intencionado que los fotógrafos pudieran "cazar" con su objetivo el documento del Gobierno en el que se mostraba una postura contraria a las sanciones. De esta forma, según los expertos, el Gobierno de Londres colocaba ya en los medios el debate antes de la cumbre extraordinaria de la Unión Europea que se celebra hoy en Bruselas.
A cambio de este continuo flujo de dinero, el Reino Unido aceptó convertirse en escenario de horribles crímenes.
El banquero ruso German Gorbuntsov sobrevivió en 2012 a un intento de asesinato con seis disparos junto a los rascacielos de los bancos en Canary Wharf.
El oligarca Boris Berezovski murió en 2013 en circunstancias todavía no esclarecidas en su casa cerca de Londres después de haber perdido en los tribunales una disputa millonaria con su eterno enemigo dueño del Chelsea, Abramovich. La Policía dudaba de la hipótesis de suicidio.
Los banqueros de la City londinense, la mayor plaza financiera de Europa, pero también la menos transparente, se lamentan desde hace tiempo de que el dinero del Este conlleva también prácticas comerciales con la marca de Moscú. "La ética de las empresas, tal como la conocemos nosotros, no existe en Rusia", dijo el banquero Henry Cameron, que durante años urdió numerosos negocios ruso-británicos.
El entramado económico entre el Reino Unido y Rusia tiene una dimensión enorme y llega a todos los sectores de la sociedad. La petrolera BP está ampliamente ligada a la empresa estatal rusa Rosneft.
Pero también hay ramificaciones pequeñas en las que se siente mucho más la influencia rusa en el Reino Unido. Más de 2.000 hijos de padres rusos acaudalados estudian en internados británicos, tal como arroja el censo del Independent School Council de 2013. Anualmente estos padres dejan más de 100 millones de dólares en los estudios de sus hijos.
| Agencia DPA |


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