Dilma Rousseff
"Vivimos tiempos extraños y preocupantes. Tiempos de golpe, de farsa y de traición", así definió su presente político la primera mujer en presidir Brasil. Economista, exguerrillera, electa en 2010 y reelecta en 2014, miembro del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) del expresidente Lula y heredera del éxito socioeconómico brasileño de la década pasada, tiene mandato hasta 2018, a menos que el "impeachement" lo acorte abruptamente.
Herido en su talón de Aquiles -la falta de diálogo con el Congreso-, su Gobierno fue perdiendo apoyos al ritmo de una arrasadora crisis económica y de las esquirlas de una escandalosa trama de corrupción en la estatal Petrobras. Su popularidad cayó en picada y actualmente se sitúa en mínimos históricos, en torno del 10%.
Michel Temer
Del partido centrista PMDB, compartió fórmula con Rousseff en 2010 y 2014, pero al fragor de la crisis, este abogado constitucionalista de 75 años decidió tirar por la borda la discreción que marcó su carrera política. En 2015 se quejó de ser un "vicepresidente decorativo"; el mes pasado su partido rompió con el PT y esta semana fue divulgado un audio donde se le escucha ensayar un discurso en el que da por hecha la destitución de la mandataria y propone su propio plan anticrisis. Si asumiera la Presidencia, gobernaría hasta fines de 2018. A menos que no sea objeto de un procedimiento de destitución por motivos similares a los de Rousseff, o que la justicia electoral anule la elección de 2014, si se demuestra que el Gobierno recibió dinero del Petrolão.
Eduardo Cunha
Segundo en la línea de sucesión presidencial, el ultraconservador jefe de la Cámara de Diputados es el arquitecto detrás del juicio político contra Rousseff. Usó todo su poder tanto para acelerar ese proceso como para ignorar a quienes exigen su remoción, después de convertirse en el primer político protegido por fueros en ser juzgado por el Supremo Tribunal Federal (STF), por sospechas de que se embolsó al menos 5 millones de dólares en sobornos.
Este economista evangélico, de 57 años, es comparado hasta por sus propios colegas con Frank Underwood, el inescrupuloso legislador de la serie "House of Cards". Pero él rechaza ese paralelismo: "Es ladrón, homosexual y asesino. Yo no", replica.
Lula da Silva
"Dejé la Presidencia y creí que ya había terminado con mi tarea", dijo en marzo Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de 2003 a 2010, anticipando su regreso al ruedo después de que la Policía lo condujera por la fuerza a un interrogatorio sobre supuestos beneficios recibidos de la red de corrupción de Petrobras. Rousseff lo nombró pocos días después jefe de Gabinete e informalmente salvador de un Gobierno a punto de naufragar, pero un magistrado del STF le impidió asumir el cargo, por sospechar que quería escapar al juez Sérgio Moro, a cargo del caso Petrobras en la Justicia ordinaria.
Sérgio Moro
"Partido Operación Lava Jato" y "Héroe", son algunas de las leyendas más frecuentes en las multitudinarias marchas que piden la salida de Rousseff. Todas remiten al juez de primera instancia, a cargo de la mayor investigación sobre la corrupción estatal y privada de la historia de Brasil, apodada "Lava Jato".
Este magistrado, de 43 años, experto en expedientes de lavado de dinero y con estudios en Harvard, puso tras las rejas o sentado en el banquillo a parte de la crema empresarial y política del país. Respetado por sus rivales, fue cuestionado por jugar al filo de la ley y abusar de las órdenes de prisiones preventivas y de las escuchas telefónicas.
| Agencia AFP |



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