29 de octubre 2009 - 00:24

Macri agregó 17.000 empleados al plantel

Firmó pase con gremio. También ayer visitó a Barrionuevo

Mauricio Macri y el sindicalista Amadeo Genta, del gremio de empleados municipales, ayer, tras el acuerdo para incorporar agentes a la planta permanente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Mauricio Macri y el sindicalista Amadeo Genta, del gremio de empleados municipales, ayer, tras el acuerdo para incorporar agentes a la planta permanente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Mauricio Macri exprimió ayer la jornada para reforzar la paz con dos gremios claves de la Ciudad. A uno, el poderoso agrupamiento de empleados municipales, le concedió nada menos que el pase a la planta permanente del plantel porteño, de 17.000 empleados. Al otro, el de gastronómicos, su visita como invitado especial a la inauguración de un centro sindical, un gesto para con Luis Barrionuevo y Dante Camaño, que dominan no solamente la oferta de viandas en hospitales y en colegios, sino también una de las principales actividades económicas del distrito, como los restoranes, casas de comida y hotelería. Esa cita lo llevó a compartir una platea impensada con Enrique Nosiglia o José Manuel de la Sota, además de encontrarse con su amigo Ramón Puerta, entre otros, como Miguel Ángel Toma.

El jefe de Gobierno cortó la cinta de inauguración de un complejo deportivo de la Unión de Trabajadores Hoteleros Gastronómicos (UTHGRA) en la Capital Federal junto con Barrionuevo y el titular del gremio local, Camaño, una mímica de buena convivencia también con el duhaldismo.

Pero el paso más fuerte de la jornada fue asentir al reclamo del sindicato de municipales que comanda Amadeo Genta. Con el dirigente, Macri, junto con su ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, firmó un acta de ingreso de contratados al Gobierno en forma permanente. Por un tiempo, al menos, el acuerdo les pondrá freno a otros reclamos gremiales como una pauta de aumentos para 2010 que no se considera en el Presupuesto. Para coronar la movida, habrá hoy un acto con el sindicalismo.

En su momento, la administración de Aníbal Ibarra firmó dos decretos, el 948 y 959, mediante los cuales los trabajadores que venían presentando una factura para cobrar honorarios, pasaron a contar con contratos de empleo público y recibos mensuales con descuentos jubilatorios y para la obra social de la Ciudad. Pero los contratos podían cesar sin contar con indemnización, como sucede con un asalariado, categoría a la que revestirá ahora ese ejército que se desempeña en diferentes oficinas de la administración y organismos dependientes del Estado porteño. Así, también pasarán a ser afiliados sindicales, lo que suma al gremio.

En principio, la mayoría de esos contratados ingresó al empleo público como parte de la planta política de diferentes administraciones, una capa más en la grilla de personal. En esas condiciones quedan las llamadas locaciones de servicios, los designados por el macrismo en los ministerios, entre otras oficinas, o lo que se denomina personal artístico del área de Cultura, la radio y el canal de la Ciudad, entre otras sedes.

«El Gobierno porteño dispuso incorporar a planta permanente a alrededor de 17 mil agentes que hasta ahora prestaban servicios con contratos de trabajo temporario en el marco de la política que lleva adelante la administración de Mauricio Macri para jerarquizar la carrera del empleo público y poner fin a la precarización laboral en la Ciudad», explicaron los funcionarios en un comunicado.

El convenio con el gremio se hará efectivo a partir del 1 de enero de 2010, y según Grindetti, «la medida será implementada sin que represente un mayor costo fiscal».

El ministro aseguró, además: «Nos interesa jerarquizar a los empleados de la Ciudad y recuperar el premio al mérito y al esfuerzo de aquellos trabajadores que cumplen su tarea con vocación de servicio».

Macri opinó en esa sintonía: «Por la vía de este proceso de cambio cultural vamos a consolidar un Estado que funcione con eficiencia y que genere confianza para que el ciudadano sepa que tiene en el empleado público a un aliado, a un amigo y a un servidor». Todo un halago para el gremio que enfrentó en 2007 y se propuso dar de baja a 2.000 empleados que consideró «ñoquis». Por entonces, el gremio, con Hugo Moyano en la cabecera, le replicó con una abultada manifestación.

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