Los efectivos argentinos que partieron en misión solidaria saben que les aguarda un panorama sombrío, para ayudar en las consecuencias del paso del huracán Matthew. El grupo está integrado por 63 profesionales de la salud.
Misión. Mauricio Macri participó ayer de la ceremonia de despedida de los Cascos Azules argentinos que integrarán la Misión de Naciones Unidas.
El presidente Mauricio Macri despidió ayer a los miembros del contingente N° 24 de Cascos Azules criollos destinados en la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (Ministah). El acto tuvo lugar en Campo de Mayo, en la plaza de armas del Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (Caecopaz).
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"Gracias en nombre de todos los argentinos por demostrar cuán solidarios somos. Pero también cuán profesional, serio y responsable puede ser nuestro país cuando nos comprometemos con las cosas", sostuvo Macri, quien estuvo acompañado por su hija menor, Antonia. El nuevo grupo que se despliega está integrado por 63 profesionales de medicina y enfermería.
El ministro de Defensa, Julio Martínez, anfitrión de la ceremonia, confirmó que la semana pasada se envió un contenedor con insumos medicinales para reponer y completar el stock del hospital móvil de la Fuerza Aérea, base del despliegue nacional, localizado en Puerto Príncipe, capital de Haití. "Les deseo un lindo viaje y espero realmente que nos veamos a la vuelta y que podamos seguir disfrutando de poder tener profesionales tan serios que nos representen todos los días", finalizó el Presidente, tras lamentar que a Haití "sistemáticamente le suceden tragedias climáticas que obligan a ayudar".
Les aguarda un panorama sombrío muy diferente al augurio del mandatario. A consecuencia del paso del huracán Matthew los efectivos argentinos trasladaron a Jeremie, ciudad de la costa sur, un módulo expandible que funciona como consultorio de campaña, un módulo baño y varias carpas para conformar consultorios y sala de curaciones. Cumplieron tareas de socorro y ayuda sanitaria a cientos de víctimas sin hogar. El esfuerzo consumió buena parte de los medicamentos de dotación del hospital que se repusieron con el envío dispuesto por Defensa. Queda ahora una secuela que preocupa tanto a los Cascos Azules criollos como a la máxima autoridad de la misión internacional. Se trata de la expansión de enfermedades propias de catástrofes en escenarios de escasa salubridad, cólera, malaria y dengue. Se ha registrado un brote colérico que actualizó tensiones internas contra la propia Naciones Unidas que meses atrás reconoció que el brote de 2010 se debió a vertidos de aguas negras del contingente de un país (no es Argentina) en un brazo fluvial del país caribeño.
Desde que la epidemia comenzó en 2010, ha afectado a centenares de miles de personas y ha causado más de 9.000 muertos, según registros del organismo internacional. La ONU está en la búsqueda de reunir unos 200 millones de dólares entre los países miembro y los integrantes de la Minustah para compensar con ayudas directas a las familias de las víctimas del cólera y a las comunidades más afectadas por la enfermedad. La iniciativa, que está en conocimiento de la Cancillería, llega después de que se admitiera que el dispositivo de la ONU en Haití tuvo un papel en el inicio de la epidemia.
Además de las ayudas a las víctimas, la iniciativa incluye toda una serie de acciones para mejorar la respuesta y la prevención a la enfermedad.
Entre ellas figuran el despliegue de más equipos de respuesta rápida para controlar rápidamente los brotes, campañas de vacunación y mejoras en los sistemas de agua y saneamiento del país.
El funcionario británico, David Nabarro, asesor especial del secretario general de la ONU, es el encargado de gestionar las nuevas medidas contra el cólera que la organización tiene previsto anunciar en las próximas semanas.
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