Macri más anti-K en jornada de autoestima

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Mauricio Macri se entregó ayer a una jornada de reparación y recomposición de su ánimo, que comenzó por la mañana asistiendo a la misa por la educación que celebró el cardenal Jorge Bergoglio. Su presencia allí tuvo, además del interés propio por la materia, la idea de mejorar una relación que quedó mellada desde que el arzobispo de Buenos Aires le replicó duramente por no haber apelado dos decisiones judiciales que autorizaron casamientos gay (ver en Contratapa).

De la Catedral Metropolitana, Macri salió atacando al kirchnerismo. Dijo que el Gobierno lleva adelante una campaña de «agresiones y aprietes» con los jueces y que «profundiza la confrontación».

Después, con almuerzo de bandejas incluido, departió en un encuentro de la mesa nacional de PRO con diputados y dirigentes provinciales y de la Capital Federal. Llevó allí un avance de una encuesta que encargaron sus asesores que, dijo, le aseguran que su imagen se mantiene. Les confió, además, a los funcionarios, legisladores y militantes que estaba primero en el AMBA, es decir, primero en cuanto a su imagen positiva, y se animó a más, anticipando que esos borradores para la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores llevaban en segundo término a Néstor Kirchner y recién en el tercer renglón a Julio Cleto Cobos. Para rematar con una cuestión que animara más la tenida, Macri aseguró delante de los dirigentes que también el PRO realizó un sondeo para conocer cuánto o cómo habría afectado su gestión y su imagen la citación a declaración indagatoria que formuló el juez Norberto Oyarbide (ver nota aparte) en torno a la causa que investiga una presunta asociación ilícita que habría funcionado en su Gobierno. «La mayoría de la gente cree que Oyarbide está inducido por el Gobierno nacional», les remarcó Macri a los militantes y tras unas palabras más de aliento, con el ya clásico Power Point que utiliza el PRO para cada tema a conversar, apareció en amarillo la leyenda «No nos van a parar». Todos luego fueron a las bandejas de sandwichitos variados, lomo con papas, ensaladas y postre.

Estuvieron, entre otros, el ministro Néstor Grindetti -quien además tiene pautada una recorrida con Macri a Lanús, donde vive y piensa postularse a la intendencia-, el jefe de campaña Humberto Schiavone, Jorge Macri, el legislador porteño Cristian Ritondo, la diputada Paula Bertol, el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta (brindó un resumen de la gestión en Capital), y el secretario Marcos Peña -vocero de los quehaceres partidarios-.

Schiavone fue el encargado de presentar el plan de campaña presidencial de jefe porteño para lo que resta del año, y prometió instalación de mesas Macri 2011 en cada provincia, que se completará con giras del candidato (la próxima semana a Santa Fe y a Paraná) y el avance de un programa de Gobierno que estudia la Fundación Pensar, regenteada por el ministro porteño Francisco Cabrera. Incluirán unas 500 actividades hasta fin de año, según relató Schiavone, de distinto nivel, entre actos y reuniones.

«No creemos en el que se vayan todos, avanzaremos respetando gente valiosa que está hace años, pero obviamente agregando gente más joven», explicó en su momento Jorge Macri, para anunciar una visita de ese corte generacional que la semana próxima tendrá como principal orador a su primo, en Paraná.

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