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Macri, más duro, quiere descontar días por la huelga de maestros
Mauricio Macri, ayer al disertar en el Congreso Internacional Inmobiliario organizado por la Cámara Argentina del sector.
A esas protestas se sumó ayer también un sector de los trabajadores de hospitales que manifestaron ante las puertas del ministerios por, supuestamente, sueldos atrasados.
Mientras el jefe de Gobierno redobló su dureza amenazando con descontar de los sueldos las jornadas de paro, el ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti desestimó que pudiera darse otro aumento: «No lo estamos pensando porque ya hemos dado los aumentos correspondientes a 2010 y además hemos convenido y firmado con los sindicatos que dicho acuerdo era para el resto del año», aseguró el funcionario a este diario.
Para hacer frente a las demandas salariales, este año el Gobierno macrista ya obtuvo una ley para ampliar el presupuesto en $ 1.100 millones con la aplicación de subas en alícuotas de Ingresos Brutos, una moratoria impositiva y derechos de delineación y construcción. Esta semana, Macri envió un proyecto en el mismo sentido, pero para agrandar la caja en $ 971,5 millones para pagar mayores costos a las empresas de servicios, como la recolección de residuos que se llevará $ 250 millones extra. Ese fondo, según el proyecto del ejecutivo local, es producto de la mayor recaudación en sintonía con la inflación y el crecimiento económico.
Macri ayer, tras participar del Congreso Internacional Inmobiliario organizado por la Cámara Inmobiliaria Argentina se refirió al conflicto escolar. Consideró que la toma de una treinta de colegios (ver nota en pág. 21) es «minoritaria» y «politizada». También apuntó a los maestros, sosteniendo que «ellos tienen derecho a parar y la Ciudad tiene derecho a no pagarles si no trabajan».
Quejas
El mandatario al mismo tiempo se quejó porque «20 o 30 chicos en una escuela le impiden a 970 ir a clases, que es un derecho de ellos», lo que calificó de «inaceptable».
El segundo día de paro fue de acatamiento masivo según los sindicalistas que calificaron de «insuficiente» el presupuesto destinado a educación.
Macri aseguró que este ciclo se cumplirán los 180 días de clases pautados y minimizó la actitud de los estudiantes de ocupar los edificios porque, dijo, «20 sobre un total de 1.200 es nada, es una pequeñísima minoría», de colegios.
«Lo importante acá es la crisis de la educación pública que se perdió en los últimos 20 años, donde más de la mitad de la ciudad prefiere pagar por educación, y eso antes no pasaba», expresó el jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y refutó las críticas de la oposición. «La plata siempre estuvo, en los demás gobiernos también, pero la usaron para otras áreas, por lo que creció el gasto y no la inversión», aludió Macri a sus rivales que endilgan similar resposabilidad.
«Se vendieron los terrenos de Catalinas y esa plata, que entró en agosto, se usará hasta junio del año que viene», recordó el mandatario en alusión al producido del remate de esos lotes fiscales que se destinará a la construcción de escuelas.
«No puedo aceptar que se escuche hablar a dirigentes políticos y a estos chicos, que están mal informados, como si nosotros hubiésemos roto las escuelas», se lamentó Macri.
Este año los docentes recibieron alrededor del 23% de aumento de salarios, en una negociación que pareció cerrarse.
Si el Gobierno cediera a reconsiderar la pauta salarial de los maestros, provocará una catarata de reclamos en el mismo sentido que ya comenzaron a insinuar tanto el sector de salud de la ciudad como los sindicatos de empleados municipales.


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