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Macri saca su Gabinete a la calle
• BUSCAN REEDITAR ESTRATEGIA DE LA CAMPAÑA.
• TARIFAS, CENTRO DE LA ESCENA.
Catársis de funcionarios ayer. El Gobierno está preocupado porque el mensaje sobre reformas no llega al público. El 20 de agosto reedita timbreada.
Mauricio Macri
Un ejemplo de ruido atronador es el tema de la suba de tarifas. En la reunión de Gabinete ampliado que, como sucede periódicamente, Mauricio Macri volvió a convocar ayer en el Museo de la Casa Rosada con 500 funcionarios que van desde ministro a subsecretarios, ese tema fue central.
La idea que tuvo que explicar allí Marcos Peña es un producto clásico del macrismo: se decidió que el 20 de agosto cada uno de los presentes ayer participe de una "timbreada nacional" (el método que el PRO reivindica como su mas eficaz arma en la campaña presidencial).
Lo hizo con un discurso para motivar al Gabinete en la semana en que la Justicia impactó de llenó en la principal medida que tomó hasta ahora el Gobierno en materia de racionalidad fiscal, como es la suba de tarifas.
"Los mensajes más duros de la oposición no representan al de la gente cuando se la va a buscar", dijo Peña en esa reunión que tuvo mucho de catarsis en un momento complicado del Gobierno donde a la crisis por tarifas se le suman presiones de la economía en el consumo y quejas de la industria.
Con el timbreo como herramienta el PRO, quizás en esto con ayuda de algunos radicales a pesar de las críticas que desgranan en comités varios contra sus socios de Cambiemos, intentará dar vuelta algunos olvidos en que cayó la administración.
Alfonso Prat Gay ya algo había insinuado algo de eso cuando afirmó que "nos critican por lo que todavía no hicimos y no nos reconocen lo que hicimos bien", en referencia a la salida del cepo cambiario que la industria no termina de agradecerle a Macri o la cancelación de deuda con los holdouts que ya le permitió a gobernadores y empresas salir a colocar deuda al mundo con tasas a la baja.
Quizás ahora el Gobierno con esta decisión le ponga mas atención a quienes lo votaron siguiendo las promesas de campaña. Macri nunca dejó de decir en esos momentos que subiría tarifas. Ni Daniel Scioli podía negar esa necesidad tras doce años de congelamiento con inflación. El problema fue que, tras la decisión, el debate que generaron las desprolijidades llevó a se haya vuelto a instalar la idea de que quizás podría haberse evitado toda suba. El kirchnerismo, subido a esa idea, festeja. Si el Gobierno no revierte esa batalla, más cultural que económica, tendrá serios problemas para enfrentar a esas y al resto de las peleas que tiene por delante.
Ese problema es parte de otro mayor: el déficit que también Macri se comprometió frente sus votantes a controlar. El propio macrismo reconoce que con las reformas que se hicieron hasta ahora y sin avanzar con la racionalización de tarifas, no se podrá cumplir la meta de reducción del déficit a 3,5 puntos que se había prometido para el Presupuesto 2017. No es una tema más, es el centro del Gobierno: Macri debería explicar que, si no logra esa meta (y no parece estar hoy en condiciones de hacerlo) será difícil que controle emisión y por lo tanto inflación y la puja distributiva (como llama el peronismo al tema) seguirá siendo feroz el año próximo. Da la sensación de que Macri fue votado para calmar ese fuego y no para reeditar prácticas del kirchnerismo obviamente con tono mas prolijo.


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