Magistratura: vuelven las negociaciones para cubrir una vacante decisiva

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  El Consejo de la Magistratura desarrollará hoy un plenario en el cual el oficialismo intentará nuevamente impulsar el concurso que tiene por objetivo cubrir una vacante en la estratégica Cámara Federal.

Para aprobar la terna que luego se enviará al Ejecutivo se requieren 2/3 del plenario, aritmética que hasta ahora ha sido esquiva para el bloque oficialista que sólo cuenta con mayoría simple. La titular del cuerpo colegiado, la camarista Gabriela Vázquez, organizaba anoche un encuentro previo al plenario para buscar consenso con la oposición.

Jueces, abogados y legisladores de la UCR objetan el criterio utilizado para puntuar las entrevistas con los candidatos. El puntaje final para el orden de mérito se configura entre la calificación del examen y dicha entrevista.

Por cierto: la instancia oral se encuentra grabada, es pública y tiene distintos jurados a los del examen escrito. Sin embargo, en esta última prueba es donde verdaderamente aparecen anomalías de todo tipo, como el caso de candidatos que no reciben ninguna objeción por parte de los evaluadores, pero su nota final no supera el 7. En esta misma lógica, aspirantes con múltiples observaciones (algunas performances son lamentables si se considera que algunos de los concursantes ya ocupan lugares de peso en el fuero federal) terminan con una calificación excelente.

Los tres primeros lugares del orden de mérito del concurso de la Cámara incluyen al juez federal Sebastián Casanello, el juez en lo penal tributario Javier López Bizcayart y el juez de los tribunales orales en lo criminal de Morón, Julio Báez. Ésta es la nómina que la oposición objeta por entender que implicaría un avance del kirchnerismo en una instancia central.

La clave para destrabar el concurso podría radicar en las conversaciones que se han iniciado para aplicar cambios a esa terna e incluir al candidato Mariano Llorens, familiar del abogado del Ministerio de Planificación Federal, Rafael Llorens.

El oficialismo apoyaría a Llorens y ahora aspira a que el juez de la Casación Penal federal Luis Cabral juegue el rol de facilitador de la mayoría necesaria. Para Cabral será un desafío porque representa al sector más enfrentado al oficialismo dentro del Poder Judicial. A su vez, el kirchnerismo duro intenta establecer una sintonía fina con el juez que esta misma semana podría intervenir en el affaire Hotesur, donde debe definirse la continuidad de Claudio Bonadío en el expediente.

Estas tendencias que se orientan a distender los ánimos quedan fuera de foco con situaciones como la de ayer, cuando la Sala II de la Cámara Federal confirmó el procesamiento del fiscal Carlos Gonella, primer instructor de la trama judicial que protagoniza Lázaro Báez. Una afrenta que va más allá de Gonella porque no tiene como destinataria final a la procuradora Alejandra Gils Carbó -su jefa y principal promotora-, sino directamente a Carlos Zannini.

Los escenarios son conexos: en el bloque opositor de la Magistratura el rechazo a la terna Casanello-Báez-López Bizcayart estaría más vinculado a la causa por supuesto lavado de activos contra el empresario oficialista que a objeciones concretas a esos candidatos.

En la tarde del martes el oficialismo esbozó un mensaje de paz a partir del otro concurso decisivo que tramita en la Magistratura: 4 vacantes en la Casación Penal federal.

Desde el Gobierno habría cierta predisposición a aceptar que aquellos candidatos que al momento del concurso no habían cumplido 3 años desde la asunción en cargos anteriores debían ser dados de baja. Para esta determinación alcanza con mayoría simple.

Si esto fuera así, el oficialismo perdería dos aspirantes que llegado el momento analizaba impulsar. Se trata de los jueces Fernando Poviñas y Pablo Vega (cercano a la doctrina zaffaronista). La norma que los dejaría fuera de carrera la impulsó en su momento la diputada oficialista Diana Conti.

Para el sector Bordó dentro de los jueces el inconveniente estaría en el caso del juez Daniel Petrone, de los tribunales de San Martín, a quien no le darían los años.

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