- ámbito
- Edición Impresa
Malestar en Brasil: Lula hoy recibirá al iraní Ahmadineyad
Brasileños pertenecientes a agrupaciones judías y de defensa de los derechos de los homosexuales se manifestaron ayer en Río de Janeiro contra la visita que hará hoy al país el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad.
Ahmadineyad, un ultraislamista que ha negado repetidamente el Holocausto y llamado a «borrar del mapa» a Israel, aterrizará en Brasilia en medio de las amenazas de sanciones por parte de Estados Unidos y las grandes potencias europeas por no responder a la propuesta de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) de enriquecer su uranio en Rusia.
El gobernante iraní, un estrecho aliado de Hugo Chávez, busca ahora el apoyo de Lula da Silva, quien se ha mostrado proclive al desarrollo de tecnología nuclear con fines pacíficos y es contrario a las sanciones que podrían frenar el despegue del comercio bilateral, asunto que también centrará la reunión.
El mandatario brasileño sostiene que la diplomacia será más útil que el aislamiento de la República Islámica y ha justificado el diálogo con Ahmadineyad hasta delante del presidente israelí, Shimon Peres, durante la reciente visita que éste hizo a Brasil, si es que sirve para al menos extraer «una palabra o una coma» en aras de la paz.
Pero la explicación no convence. Cerca de 2.000 personas se congregaron ayer en la playa de Ipanema de Río de Janeiro para rechazar la visita al país del presidente iraní y le pidieron explicaciones a Lula da Silva por recibirlo.
«Lula, explicale a tu invitado qué son los derechos humanos» o «negar el Holocausto es igual que negar la esclavitud» fueron algunos de los eslóganes exhibidos en las pancartas que portaban los manifestantes.
En la protesta se unieron las comunidades judía y árabe, grupos religiosos de raíz africana, agrupaciones de homosexuales y numerosos civiles descontentos con que se ofrezca una recepción con todos los honores al iraní.
Los grupos defensores de los derechos de los homosexuales no le perdonan que en Irán esa práctica sexual sea penada con la muerte y recuerdan con sorna una conferencia de Ahmadineyad en la Universidad de Columbia, en la que dijo que «en Irán no hay homosexuales».
Se pudieron ver muchas banderas israelíes junto a la brasileña y a la multicolor del orgullo homosexual, además de remeras con leyendas como «paz» y «¿qué invitado es éste?».
Pese a las quejas, Brasil pretende explotar la oportunidad de crearse una imagen de mediador internacional que secunde su campaña para hacerse con un asiento permanente en una hipotética ampliación del Consejo de Seguridad de la ONU.
En esta línea, Lula da Silva recibió en solo una semana por separado a Peres y al presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás (Abú Mazen), y logró que ambos aplaudan su colaboración en el diálogo para el entendimiento en Medio Oriente.
A pesar de las suspicacias que ha despertado la visita de Ahmadineyad en los sectores conservadores de Estados Unidos, el propio presidente Barack Obama le pidió a Lula da Silva que utilice su relación con el iraní para presionarlo para que renuncie a sus supuestas aspiraciones nucleares con fines militares.
Además, Estados Unidos quiere que el gobernante brasileño interceda por tres ciudadanos de su país arrestados en Irán el pasado julio bajo acusaciones de espionaje.
Al margen de la cuestión nuclear, la visita también tendrá un fuerte componente comercial, puesto que Ahmadineyad estará acompañado de una comitiva de cerca de 200 empresarios que celebrarán un encuentro con directivos de firmas brasileñas de los sectores de petróleo, minería, agricultura y bienes de capital.
La clausura del encuentro será presidida por ambos mandatarios, después de su reunión de trabajo y de la recepción que realizarán el presidente del Senado, José Sarney, y el de la Cámara de Diputados, Michel Temer, en honor del dirigente iraní.
También será discutida la supresión recíproca de visados, lo que incluiría a los brasileños en un reducido club de ciudadanos con derecho de cruzar la frontera iraní sólo con el pasaporte y dará más facilidades en Brasil a los iraníes que, por ejemplo, a los estadounidenses, quienes son obligados a pedir un visado.
Ahmadineyad inicialmente tenía programado viajar a Brasil el pasado mayo, pero la visita fue cancelada por «compromisos internos» del mandatario previos a las elecciones del 12 de junio, en las que fue reelegido en medio de graves denuncias de manipulación.
El presidente iraní incluyó a Brasil en una gira internacional de cinco días, cuya primera etapa se cumplió ayer en Senegal y que lo llevará mañana a Bolivia y el miércoles a Venezuela.
Agencias EFE, AFP, Reuters y DPA


Dejá tu comentario