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Maniobra Merkel para no adelantar comicios
El 1,8% obtenido el domingo por el FDP en las elecciones de la ciudad-estado de Berlín, séptima y última etapa de un año electoral negro para la coalición de la jefa de Gobierno, no desviarán al Gobierno federal de su rumbo, afirmó Merkel.
Su coalición está comprometida con la «tarea histórica» de «resolver la crisis del euro», afirmó la canciller, para insistir en su consigna de que «si fracasa el euro, fracasa Europa».
El Gobierno «trabaja intensamente y tiene muchas tareas para este otoño boreal», afirmó la canciller, quien trató de zanjar la recurrente pregunta sobre las disonancias internas respecto del paraguas de rescate europeo, al asegurar que «todos los socios de la coalición conocen sus labores y las llevarán a cabo».
«Fue sin duda mi peor noche electoral como militante del FDP y probablemente la peor de la historia del partido», reconoció un contrito líder del FDP y ministro de Economía, Philipp Rösler.
El líder liberal y vicecanciller asumió las riendas del partido cuatro meses atrás con el cometido de paliar su caída de popularidad, de la que hasta entonces se responsabilizaba a su antecesor y ministro de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle.
La situación no sólo no mejoró, sino que el FDP se vio relegado a porcentajes de fuerza marginal, como colofón a un año electoral en que quedó convertido en extraparlamentario en siete de los cinco «lTMnder» donde se celebraron comicios.
El FDP, formación que integró 17 de los 22 gobiernos federales alemanes y marcó la política del país con figuras como Hans-DietrichGenscher y Walter Scheel, quedó a niveles de grupos residuales del estilo del Partido de los Protectores de los Animales (un 1,5%), como ironizó el líder socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel.
Desde el SPD y los Verdes se apremió a la canciller para poner fin a una coalición teóricamente entre fuerzas afines, pero que funcionó mal desde su arranque, en las generales de 2009, y lastró con ello la política alemana y también la europea.
Rösler, como Merkel, respondió afirmando su determinación a luchar «más que nunca» por seguir por el camino trazado y se ratificó en sus pronunciamientos sobre el rescate griego que en los últimos días le valieron varias amonestaciones de la canciller.
El líder liberal defendió sus declaraciones acerca de una posible insolvencia «ordenada» griega, cuestión que enojó a la canciller y fue interpretada como un guiño euroescéptico electoralista.
«Somos un partido esencialmente europeísta», afirmó Rösler, para descartar la posibilidad de un relevo en la cúpula del FDP.
Agencia EFE


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