Una vez más se constata que el tiempo cambia la perspectiva sobre las cosas. Néstor Marconi fue, en los 70, uno de los mayores exponentes de la renovación del tango pospiazzolleana, como parte de una nutrido y talentoso grupo de bandoneonistas de su misma generación. Hoy, es un músico con mucho camino transitado, sin urgencias vanguardísticas y sin el menor prejuicio por trabajar en los territorios en los que se siente más cómodo. Y no casualmente dedicó este disco a Leopoldo Federico, Raúl Garello y Aníbal Troilo.
"Robustango" es una obra pensada para un quinteto camarístico de diseño piazzolleano: Pablo Agri en violín, Juan Pablo Navarro en contrabajo, Esteban Falabella en guitarra, Leonardo Marconi en piano, y él mismo en bandoneón. Con ese instrumental, se dio a la tarea de presentar unos cuantos temas propios, algunos de factura reciente, y de recrear algunos clásicos como "La última curda", "El día que me quieras" o una selección de candombes de vieja data. Después de 10 años sin grabar, Marconi sale al mercado con un álbum sin desperdicio, producido por él mismo, que hará las delicias de los tangueros más tradicionalistas pero que no dejará afuera a los que siguen apostando al cambio.
| Ricardo Salton |



Dejá tu comentario